Almodóvar: de 'Matador' a 'Amarga Navidad', 40 años de evolución
Almodóvar: de 'Matador' a 'Amarga Navidad', 40 años

Esta semana, la cartelera de cines en Colombia presenta una coincidencia singular: Amarga Navidad, estrenada el mes pasado en la selección oficial del Festival de Cine de Cannes, y una versión remasterizada de Matador. Entre ambas películas hay cuarenta años de distancia, ofreciendo al espectador dos propuestas radicalmente diferentes del mismo director, Pedro Almodóvar.

Matador: un acercamiento al terror de serie B

Matador es un caso particular en la filmografía de Almodóvar, ya que representa su acercamiento más patente a una narración cercana al terror de serie B de los años 50. En ese contexto surgieron las primeras historias de alienígenas, monstruos, brujas, fantasmas, posesiones, vampiros y zombis en el cine estadounidense, generalmente aludiendo a coyunturas sociales como la Gran Depresión. Es un cine, dicho toscamente, barato. Aceptado ese marco, la verosimilitud no es su mayor preocupación y negocia constantemente con el simbolismo.

En Matador hay una visión ácida de la masculinidad, emparentada con el oficio del torero —en un filme español de los 80—, en una fábula sobre un hombre que viola a una mujer para demostrar que no es homosexual. Esta perspectiva explícita sobre el deseo es frecuente en la primera parte de la filmografía de Almodóvar, muy específicamente en su primer largometraje, La ley del deseo. Sin embargo, su preocupación por el cuerpo femenino y la representación de las relaciones homosexuales —no necesariamente entre parejas— ha atravesado toda su filmografía hasta hoy.

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Amarga Navidad: intimidad y memoria

El Almodóvar actual se distingue de esas primeras búsquedas en decisiones más políticas. En Amarga Navidad —que toma su nombre de un tema de Chavela Vargas—, aunque parezca lo contrario, la preocupación es mucho más sencilla. Las fábulas se reducen a su mínima expresión, la puesta en escena se limita al plano-contraplano y el énfasis está en dos vertientes que emergen de sus trabajos recientes: la solidaridad entre mujeres —La habitación de al lado, Madres paralelas— y la pregunta por la autoficción —título con el que se distribuye en francés: Autofiction, tema que explora desde Dolor y gloria—. Asimismo, el deseo homosexual se representa de forma mucho más desprevenida.

Continuidad en el melodrama

Más allá de sus diferencias formales, ambos filmes permiten constatar una continuidad fundamental: las relaciones y su especial afecto por el melodrama como género —incluso en su acepción etimológica—. El deseo, el cuerpo, la identidad y los vínculos afectivos permanecen en el centro de su cine. Mientras Matador los expone mediante la exageración, el artificio y la provocación, Amarga Navidad los aborda desde la intimidad, la memoria y el cuidado. Ver ambos filmes en simultáneo es una oportunidad excepcional para observar cómo un autor puede transformarse radicalmente sin dejar de ser el mismo.

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