El bocadillo de guayaba, uno de los dulces más tradicionales de Colombia, se envuelve tradicionalmente en hojas de bijao, una práctica que tiene raíces culturales y funcionales. Esta hoja, proveniente de una planta tropical, no solo protege el bocadillo, sino que también le aporta un aroma y sabor característicos.
La hoja de bijao se utiliza desde la época precolombina en la región de Vélez, Santander, cuna del bocadillo veleño. Su uso se debe a que es resistente, flexible y ayuda a conservar la humedad del dulce, evitando que se seque. Además, le otorga un tono amarillento y un toque ahumado que lo distingue.
El proceso de envoltura es artesanal: las hojas se lavan, se pasan por fuego para ablandarlas y luego se cortan en rectángulos. Cada bocadillo se envuelve cuidadosamente, asegurando que quede sellado. Esta tradición se mantiene viva en pequeñas fábricas y hogares de la región.
Aunque hoy existen empaques modernos, muchos productores siguen usando la hoja de bijao por su valor cultural y porque los consumidores asocian este empaque con autenticidad y calidad. El bocadillo veleño es un símbolo de la gastronomía colombiana, y su envoltura es parte esencial de su identidad.



