El economista Ricardo Arriazu, una de las voces más respetadas en los mercados, señaló que Argentina se encuentra ante una oportunidad histórica gracias a la reconfiguración del comercio mundial, la electrificación global y la creciente demanda de recursos estratégicos como el litio, el cobre y el gas. Sin embargo, advirtió que para aprovecharla es fundamental no repetir los errores del pasado.
Una oportunidad única
En una entrevista con Panorama Económico, Arriazu afirmó: “El mundo nos está brindando una oportunidad espectacular. Argentina está lejos, tiene acceso a los dos océanos y justo tiene los recursos que el mundo necesita”. Como ejemplo, mencionó que Alemania ya firmó un acuerdo con Argentina por ocho años para el suministro de dos millones y medio de toneladas de gas licuado. No obstante, el economista fue cauto: “Tenerlos no significa que los vamos a aprovechar. Argentina es el país de las oportunidades perdidas”.
Inversión energética de 560.000 millones de dólares
Arriazu puso en perspectiva la magnitud del desafío energético. Recordó que Argentina posee los segundos recursos de gas no convencional del mundo y los cuartos en petróleo no convencional. “El valor de esos recursos es más o menos 13 veces el PBI argentino”, destacó. En este contexto, detalló que el país viene invirtiendo aproximadamente 11.000 millones de dólares por año, pero que de aquí a 2045 necesitará invertir 560.000 millones de dólares solo en energía. “Gran parte se financió con recursos propios de empresas argentinas vinculadas a socios extranjeros, pero ahora se requiere casi duplicar el ritmo”, explicó.
El rol del Rigi y la desconfianza estructural
En cuanto al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (Rigi), Arriazu señaló que los compromisos de inversión alcanzan unos 140.000 millones de dólares, pero los desembolsos efectivos son solo de 1.400 millones. Atribuyó esta brecha a dos factores: los largos plazos de maduración de los proyectos y la desconfianza estructural. “Es el eterno problema argentino de desconfianza sobre qué puede pasar con las reglas de juego. Que venga alguien y diga ‘exprópiese’”, indicó. A pesar de las limitaciones del esquema, el economista evaluó positivamente su dirección: “Lo que el Rigi tiene es tratar de dar estabilidad jurídica, que es mucho más importante que la baja de impuestos. Es mucho mejor que lo que había, no es el sistema ideal, pero está consiguiendo resultados”.



