Arsuaga: el tribalismo, el gran desafío global del siglo XXI
Arsuaga: tribalismo es el gran desafío global del siglo XXI

El paleontólogo Juan Luis Arsuaga, codirector de los yacimientos de la sierra de Atapuerca en Burgos, identifica en el tribalismo —la identificación con la tribu o un grupo— el gran desafío que debe enfrentar la humanidad en un momento crítico. El sobreconsumo de energía y recursos exige acuerdos globales para gestionar el planeta y evitar caer "por el precipicio", según advierte en una entrevista con EFE.

La sostenibilidad como problema global

Arsuaga califica la sostenibilidad como el problema "gordísimo" del siglo XXI, un asunto global que requiere una solución global. La única vía, defiende, es "ponernos de acuerdo". El científico realizó estas declaraciones antes de presentar en el Museo de la Evolución Humana de Burgos su último libro, La respuesta.

El ser humano fue sostenible por última vez en el Paleolítico, cuando no impactaba la naturaleza. Con la agricultura y la ganadería en el Neolítico, comenzó a transformarla en su beneficio. Hoy esa transformación es "brutal" y genera un "lío" de consumo acelerado de energía y materiales.

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El tribalismo impide acuerdos

"De esta dinámica solo nos puede salvar ponernos de acuerdo", insiste Arsuaga. Aquí entra el tribalismo, el sentimiento de pertenencia a un grupo, que provoca conflictos y dificulta los acuerdos. "Si aparece litio en un país ya se lía una guerra", comenta. El tribalismo "es de sapiens" y, además de causar muertes —a menudo ignoradas—, impide resolver problemas globales. "O gestionamos el planeta o vamos hacia el precipicio", afirma, y apela a la convivencia: "El tribalismo tiene que tener un límite".

Presentación de 'La respuesta'

Arsuaga, inmerso en presentaciones, llegó este miércoles al Museo de la Evolución Humana, su segunda casa y pieza clave del proyecto Atapuerca, donde se exhiben fósiles del yacimiento y cuya dirección científica asume. Presentó La respuesta, una obra sobre la evolución fruto de décadas de estudio sobre los orígenes humanos, que ayuda al lector a enfrentar la gran pregunta existencial: por qué estamos aquí.

"Esto va de hacerse preguntas y buscar respuestas", afirma, porque "la ciencia no tiene respuestas a todo" pero se pregunta constantemente y avanza en conocimiento. Cuando la especie humana toma conciencia de su finitud, surge inevitablemente: "¿y entonces, para qué este rollo?".

Evolución detenida y futuro

La sociedad lleva siglos buscando sentido a la vida, intentando descifrar si estamos por azar, accidente o si era inevitable, explica Arsuaga. Con tiempo suficiente, la especie avanzará hacia mayor complejidad. Por ahora, el ser humano ha dejado de evolucionar, pues los avances científicos y tecnológicos han frenado la selección natural, aunque la guerra contra patógenos sigue activa, como mostró la pandemia de covid-19.

Esta lucha "eterna", de más de 1.000 millones de años, continuará sin cambios físicos importantes "al menos de forma natural". Arsuaga rechaza alteraciones artificiales por modificaciones genéticas, pues eso requeriría un ideal de humano que no existe ni sería ético.

Opinión sobre inteligencia artificial

El paleontólogo defiende la inteligencia artificial (IA), asegurando que ayudará a liberar a los humanos de trabajos penosos, como ocurrió con la máquina de vapor o el tractor, para centrarse en lo intelectual, donde no teme que la IA suplante al humano. Admite que la IA impacta el mercado laboral, pero su efecto depende de la sociedad: "hay que educar a la gente para que busque lo selecto".

"Las máquinas sustituyen lo barato, pero no lo caro. Un zapato artesanal hecho a mano que vale 1.000 euros no lo sustituye", ni una comida de una estrella Michelin. La IA ganará en cantidad, no en calidad. Por eso Arsuaga apuesta por la excelencia: "ahí no nos superan las máquinas".

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