Fenómeno de El Niño 2026: Bogotá se prepara para posible crisis hídrica
El Niño 2026: Bogotá enfrenta nuevo riesgo de sequía

El fenómeno de El Niño ya es una realidad en Colombia. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó que las condiciones asociadas a este evento climático ya están presentes en el océano Pacífico y advirtió que podría fortalecerse durante el segundo semestre de 2026. Para Bogotá, esta noticia revive el recuerdo de una de las mayores crisis hídricas de su historia reciente, cuando los bajos niveles de los embalses obligaron a implementar racionamientos de agua que afectaron a millones de ciudadanos.

¿Qué implica el fenómeno de El Niño para Bogotá?

En Colombia, El Niño suele provocar una disminución de las lluvias, especialmente en la región andina, donde se encuentra Bogotá. Esto puede traducirse en menores aportes de agua a los embalses, aumento de temperaturas y mayor probabilidad de incendios forestales en zonas rurales y de montaña. El Ideam informó que las condiciones del fenómeno aparecieron incluso antes de lo previsto y que existe una alta probabilidad de fortalecimiento durante los próximos meses. Organismos internacionales como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) también han advertido que podría convertirse en uno de los eventos más intensos registrados en las últimas décadas.

¿Está preparada Bogotá para enfrentar un nuevo episodio?

El Distrito sostiene que sí. La Empresa de Acueducto de Bogotá aseguró que actualmente el Sistema Chingaza registra niveles superiores a los promedios históricos para esta época del año y cuenta con más de 21 millones de metros cúbicos de agua por encima de la curva guía utilizada para monitorear el comportamiento normal de los embalses. Además, la ciudad fortaleció la capacidad de la planta de Tibitoc, una obra que permite reducir la dependencia del Sistema Chingaza, responsable de cerca del 70 % del abastecimiento de agua de Bogotá. Según el Acueducto, la infraestructura puede tratar hasta 10,5 metros cúbicos de agua por segundo en caso de que las lluvias disminuyan durante los próximos meses.

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Sin embargo, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y expertos en recursos hídricos han advertido que el comportamiento del fenómeno todavía es incierto y que una sequía prolongada podría afectar la recuperación de los embalses si el consumo de agua vuelve a incrementarse.

Recomendaciones para los ciudadanos

Ante la llegada de El Niño, la Empresa de Acueducto reiteró varias medidas de ahorro que buscan evitar un aumento innecesario en el consumo de agua:

  • Tomar duchas de máximo tres minutos.
  • Cerrar la llave mientras se enjabona o cepilla los dientes.
  • Utilizar la lavadora únicamente con carga completa.
  • Revisar tuberías, duchas y llaves para detectar fugas.
  • Evitar lavar vehículos con manguera.
  • Aprovechar el agua lluvia para actividades de limpieza o riego.
  • Mantener limpios los tanques de almacenamiento de agua.

Las autoridades también recomendaron estar atentos a posibles alertas por incendios forestales, evitar quemas y reportar cualquier emergencia relacionada con humo o fuego a las líneas de atención correspondientes.

El Niño llega después de una de las peores crisis hídricas de Bogotá

La preocupación no es menor. Durante la crisis de 2024, el Sistema Chingaza llegó a registrar niveles cercanos al 15 % de su capacidad útil, una situación que llevó al Distrito a implementar racionamientos de agua durante varios meses para evitar el agotamiento de las reservas. En ese momento, más de ocho millones de habitantes dependían de un sistema que se acercaba peligrosamente a niveles críticos.

Hoy el panorama es diferente. Los embalses muestran una recuperación importante y el Sistema Chingaza ronda el 50 % de llenado, con volúmenes superiores a los registrados durante la emergencia anterior. Sin embargo, expertos recuerdan que Bogotá sigue siendo altamente vulnerable a los ciclos climáticos porque gran parte de su abastecimiento depende de las lluvias en los páramos y montañas del oriente del país. Por eso, el ahorro de agua continúa siendo una de las principales herramientas para enfrentar un fenómeno que apenas comienza y que podría extenderse hasta 2027.

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