Madrid, 11 jun (EFE).- Felipe VI ha advertido este jueves de los desafíos que afronta la gestión del agua debido al cambio climático y a los cada vez más frecuentes fenómenos extremos, y ha destacado el papel que llevan a cabo desde hace un siglo las confederaciones hidrográficas en España.
El rey ha presidido en la Galería de las Colecciones Reales de Madrid la celebración de este centenario, un acto al que ha llegado dando un breve paseo a pie desde el Palacio Real por la plaza de la Armería, un espacio en el que se encontraban en ese momento numerosos turistas y visitantes.
Reconocimiento a la labor de las confederaciones
Durante el acto, en el que ha estado acompañado por la vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfica, Sara Aagesen, y la ministra portuguesa de Energía, Graça Carvalho, el monarca ha destacado cómo las confederaciones hidrográficas han contribuido a la consolidación de una cultura del agua "basada en la planificación, el conocimiento y la responsabilidad compartida".
Ha rememorado el nacimiento hace ahora un siglo de la Confederación Hidrográfica del Ebro, primera institución de su naturaleza en el mundo, una experiencia pionera que situó a España a la vanguardia en este ámbito, una obra que fue posible "gracias a la convergencia de una visión política, un ambicioso proyecto técnico y una decidida voluntad de servicio al interés general".
Apoyo histórico de la Corona
También ha recordado el respaldo a este proyecto de la Corona durante el reinado de su bisabuelo, Alfonso XIII, y cómo todos contribuyeron así a sentar las bases de una institución que ha acompañado el desarrollo económico, social y territorial de amplias zonas de España.
La experiencia se extendió al conjunto de las grandes cuencas españolas —las del Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Júcar, Segura, Cantábrico y Miño-Sil — y acabó dando lugar al modelo de gestión por cuencas de la actualidad, cuya originalidad no radica solo en las infraestructuras que impulsó sino "en haber reconocido la cuenca hidrográfica como una realidad física, económica y social merecedora de una gestión integral", ha recalcado Felipe VI.
Desafíos actuales y futuros
En la actualidad, ha considerado el rey, los desafíos en esta materia son mayores incluso que hace cien años, ya que la adaptación al cambio climático exigirá gestionar recursos sometidos, cada vez con más frecuencia, a fenómenos extremos. También exigirá atender a las transformaciones en la demanda del agua y a las nuevas necesidades de la sociedad, sin perder de vista los sectores tradicionales, además de ser preciso -ha agregado- invertir más en el altamente cualificado personal de las confederaciones hidrográficas.
Y habrá que seguir avanzando en la protección de ríos, humedales y acuíferos, ha indicado el rey, que ha subrayado que "si hay algo que encaja de manera natural en la noción de bien común, es, sin duda, el agua. En ella, en los ríos, embalses y canales, se refleja nuestra memoria viva y en su gestión, nuestra garantía de futuro".
Origen del modelo de gestión
El 5 de marzo de 1926, dos reales decretos dieron lugar a la creación de las Confederaciones Sindicales Hidrográficas y a la constitución de la primera de ellas en la cuenca del Ebro, con lo que se inició un nuevo modelo de gestión del agua basado en la unidad natural de la cuenca hidrográfica y en la participación de los usuarios en la toma de decisiones.
A lo largo de estos cien años, las confederaciones hidrográficas han desempeñado funciones de planificación hidrológica, gestión y protección de los recursos hídricos. En la actualidad, las nueve confederaciones hidrográficas que gestionan las cuencas intercomunitarias del país son organismos autónomos adscritos al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Dirección General del Agua. EFE



