La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó este jueves que el fenómeno de El Niño ya se estableció en el Pacífico tropical. Según el organismo, se espera que el evento se intensifique en las próximas semanas, con una alta probabilidad de alcanzar una categoría 'muy fuerte'.
Pronóstico de intensidad
De acuerdo con la NOAA, se prevé que El Niño, la fase cálida de la Oscilación del Sur (ENSO), se fortalezca hasta un nivel moderado o fuerte durante el otoño. Los meteorólogos estiman un 63 % de probabilidades de que las temperaturas superficiales del mar superen los 2,0 °C en la región de monitoreo del Pacífico. Si se rebasa ese umbral, el fenómeno será clasificado como 'muy fuerte'.
¿Qué implica la declaratoria?
La NOAA explica que El Niño se declara cuando las temperaturas en las aguas ecuatoriales del Pacífico superan en 0,5 °C el promedio histórico durante varios meses consecutivos. Además, se monitorea la circulación de Walker, un flujo de aire de este a oeste. Cuando esta circulación se interrumpe y las aguas cálidas se desplazan hacia Sudamérica, se oficializa el fenómeno. Este evento ocurre cada dos a siete años y dura entre 9 y 12 meses, caracterizándose por fluctuaciones oceánicas y cambios atmosféricos que reducen las lluvias en varias regiones.
Impactos en Colombia
La ministra encargada de Ambiente, Irene Vélez, indicó que las regiones más afectadas serán el Caribe, el Pacífico y la Andina. Según el Estudio Nacional del Agua (ENA), los departamentos con mayor riesgo de desabastecimiento hídrico por sequía son Bolívar, Córdoba, La Guajira y Sucre, seguidos por Antioquia, Boyacá, Cundinamarca y Tolima. Las zonas hidrográficas más vulnerables incluyen Orinoco-Directos, Tomo, Meta, Vichada, Guaviare, Sinú y Caribe-La Guajira.
La directora del Ideam, Ghisliane Echeverry, advirtió que casi 300 municipios están en riesgo de desabastecimiento en época seca, cifra que podría aumentar con la actualización del estudio. El fenómeno de El Niño llega en un contexto de crisis climática, con eventos atípicos como un frente frío a inicios de 2026 que incrementó las lluvias en enero y febrero, seguido de temperaturas anómalas y precipitaciones por debajo de lo normal en marzo, abril y mayo. Esto ha provocado que las cuencas estén en descenso, aunque no en niveles críticos. La ministra Vélez llamó a tomar medidas complementarias, más allá de las energéticas, y recordó que las decisiones de mitigación recaen en las autoridades locales.



