Nueva York, 10 jun (EFE).- Activistas por los derechos de los animales y varios concejales de Nueva York renovaron este miércoles una campaña para vetar por ley los carruajes de caballos que operan principalmente para el turismo en Central Park, luego de que anoche muriera otro caballo aparentemente sano.
Muerte del caballo Deniz
El caballo, llamado Deniz, tenía 16 años y había pasado recientemente su chequeo con el veterinario, según declaró al canal local ABC7 su propietario desde hacía una década, Nurettin Kirbiyik. Kirbiyik aseguró que el animal estaba comiendo, bebiendo y actuando con normalidad antes de caer al suelo y fallecer.
Reacciones de organizaciones animalistas
La organización animalista PETA denunció que el sector de los carruajes con caballos continúe en pie y reclamó una vez más que los legisladores de Nueva York aprueben la Ley de Ryder, un proyecto de ley para prohibir esas operaciones, que fue rechazado por el Concejo a finales del año pasado.
Activistas de PETA (Personas por el Trato Ético de los Animales) y de NYCLASS (Neoyorquinos por calles limpias, habitables y seguras), junto a concejales como Christopher Marte, patrocinador del proyecto de ley, acudieron hoy a la escalinata de la Alcaldía para solicitar su aprobación.
"Si el Concejo necesitaba una señal de que es hora de aprobar la Ley de Ryder, aquí está. ¿Cuántos caballos más han de colapsar y morir en las calles de Nueva York antes de que pongamos a pastar a la mortal industria de los carruajes de caballos?", señaló en un comunicado la directora de PETA, Ashley Byrne.
Posición del sindicato de trabajadores
El sindicato Trabajadores del Transporte (TWU, por sus siglas en inglés), que engloba a los conductores de los carruajes, aseguró por su parte a los medios locales que está "de luto" por la muerte de Deniz. Según TWU, hay aproximadamente 170 conductores y propietarios de carruajes de caballos con licencia en Nueva York, que utilizan tres establos de propiedad privada en el oeste de Manhattan, en su mayoría inmigrantes o hijos de inmigrantes, y están sujetos a regulaciones locales de bienestar animal.
La muerte de Deniz ha reavivado el debate sobre la seguridad y ética de esta actividad turística emblemática en la ciudad de Nueva York.



