El papa León partió el jueves hacia la última etapa de su visita a España, volando desde Barcelona a las islas Canarias, donde se reunirá con migrantes que han desafiado las peligrosas aguas del Atlántico, al tiempo que insta al mundo a tratar a los inmigrantes de forma más humana.
La parada en el archipiélago español frente a la costa occidental de África es el punto central de la gira de una semana del papa por España, en la que también ha advertido de que la escalada de conflictos ha sumido al mundo en una profunda crisis.
Reunión con migrantes y defensa de derechos
Juan Carlos Lorenzo, coordinador de la Comisión Española para los Refugiados en las islas Canarias, dijo a Reuters que la visita de León a las Canarias, donde el papa se reunirá con unos 1.000 migrantes el viernes, es un "hito significativo".
"Servirá para constatar de una manera sólida la defensa de los derechos humanos, el respeto y la dignidad que se merecen todas las personas independientemente de su origen", afirmó Lorenzo.
León tenía previsto aterrizar en Gran Canaria, una de las islas principales, alrededor de las 10:50 a. m. (0950 GMT). A su llegada, se reunirá con varios grupos que ayudan a los migrantes recién llegados antes de depositar flores en un memorial dedicado a los migrantes fallecidos en el mar.
Cifras de muertes en el Atlántico
Más de 3.000 personas murieron en 2025 intentando llegar a las islas Canarias, según la ONG Caminando Fronteras. Esta tragedia resalta la peligrosidad de la ruta migratoria atlántica.
León, que se ha pronunciado con firmeza en contra de la dirección que está tomando el liderazgo mundial en los últimos meses, dijo el lunes ante el Parlamento español que la falta de ayuda a los migrantes del mundo estaba poniendo en tela de juicio "los fundamentos éticos del orden internacional".
Postura de España frente a la migración
A diferencia de la mayor parte de Europa, España ha adoptado una postura más abierta hacia los migrantes, introduciendo un programa para conceder la residencia a más de medio millón de personas indocumentadas.
La iniciativa, sin embargo, ha suscitado críticas por parte de líderes de extrema derecha en España y en todo el continente, y el país se enfrenta a dificultades debido a la lentitud con la que se concede la regularización a miles de personas en situación de limbo.



