Desde el Bank of America (BofA) resaltaron que, pese al contexto electoral, los indicadores duros de la economía peruana continúan creciendo, evidenciando su fortaleza. Sin embargo, en el ámbito de las finanzas públicas, el gasto corriente, especialmente por el pago de personal, se posiciona como peligroso y pegajoso.
Panorama económico general
Alexander Müller, economista jefe para la Región Andina del BofA, indicó que el crecimiento estimado para este año se revisó de 3,8% a 3,5% tras el recrudecimiento de la guerra en Irán. No obstante, el resultado del primer trimestre fue positivo (3,5%) pese a factores adversos como la crisis del gas natural. Entre enero y marzo, la demanda interna creció más de 6%, la inversión privada a doble dígito y la inversión minera más de 40%. Müller destacó que, aunque hay incertidumbre política, los altos precios de los minerales justifican digerir el riesgo electoral.
Riesgos para el año
El BofA mantiene tres factores de riesgo: el conflicto en Irán, el fenómeno de El Niño y las elecciones. Si el conflicto termina, el apetito por mercados emergentes como Perú reaparecería. Sobre El Niño, el escenario base es moderado, pero aún incierto.
Incertidumbre electoral
La última encuesta de expectativas empresariales del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) mostró que la proyección a tres meses cayó a terreno pesimista por primera vez en dos años, aunque otros indicadores se mantienen optimistas. Müller señaló que existe un nexo entre las respuestas negativas y la primera vuelta electoral, pero para que se contamine la inversión privada se requiere que la incertidumbre se sostenga varios meses. Los datos duros (empleo, importaciones de bienes de capital, recaudación, crédito, demanda de cemento) siguen creciendo fuertemente.
Finanzas públicas
Müller advirtió que, aunque el déficit fiscal está en 1,9% del PBI y se espera cumplir la meta de 1,8% para 2026, el resultado es engañoso porque responde a ingresos extraordinarios (altos precios de minerales, desfase del Impuesto a la Renta, cobro a servicios digitales y apuestas deportivas). Por el lado del gasto, el corriente crece fuertemente, sobre todo los salarios públicos. Esto es peligroso porque es un gasto pegajoso: si empieza a subir, es difícil pararlo. Müller criticó la resurrección del esquema de cédula viva, que el FMI había pedido eliminar en el pasado, ya que existe un gran consenso de que es una mala política.



