Crisis fiscal: mitad del ahorro colombiano financia al Gobierno
Crisis fiscal: mitad del ahorro colombiano financia al Gobierno

En medio de la crisis fiscal que enfrenta Colombia, uno de cada dos pesos del ahorro de los colombianos se está destinando a financiar al Gobierno, según un análisis de Investigaciones Bancolombia incluido en su informe semanal Radar Bancolombia. Los analistas advierten que esta tendencia está dejando al sector privado con menos liquidez para financiar nuevos proyectos, afectando a empresas, hogares e inversión productiva.

El ahorro nacional se desvía hacia el sector público

El informe señala que, aunque el ahorro interno bruto se ha mantenido estable y cercano al 13,6% del PIB en la pospandemia, el destino de esos recursos cambió de forma marcada desde 2023. En ese año, el flujo de recursos del ahorro nacional hacia el Gobierno representaba el 32% del total, mientras que en 2026 ya se ubica alrededor del 50%. Esto significa que el país no necesariamente está ahorrando menos, sino que una parte cada vez mayor de ese ahorro está siendo absorbida por el sector público. La razón principal está en las crecientes necesidades de financiación del Gobierno, derivadas de un déficit fiscal elevado.

“Durante los tres años más recientes, uno de cada dos pesos del ahorro de los colombianos se ha destinado a financiar el déficit fiscal del Gobierno”, señala el informe, que agrega que esa dinámica ha dejado al sector privado con una cantidad limitada de recursos para “oxigenar nuevos proyectos en la economía real”.

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Impacto en la inversión privada

El problema no es menor si se tiene en cuenta que, como resultado de estas restricciones de liquidez, la inversión se ubica hoy en niveles de 16% del PIB, por debajo de los registros prepandemia. Esto implica que hay menos espacio financiero para proyectos empresariales, construcción, industria y actividades con capacidad de generar empleo y crecimiento. La falta de recursos para el sector privado limita la financiación de nuevos proyectos y puede frenar la inversión productiva en un momento en que la economía necesita recuperar capacidad de crecimiento.

El déficit fiscal presiona las tasas y atrae recursos hacia TES

Ante ello, Bancolombia sostiene que el desbalance financiero del Gobierno ha presionado las tasas de interés, que define como “el precio por la liquidez”. En la medida en que el Gobierno necesita más recursos para financiarse, la deuda pública se vuelve más atractiva para los grandes inversionistas locales. Entre 2022 y 2025, los descalces presupuestales se ubicaron cerca del 5,6% del PIB, muy por encima del promedio prepandemia, cercano al 3% del PIB. En lo corrido de 2026, las tasas de los TES han aumentado cerca de 140 puntos básicos y el rendimiento del bono a 10 años ha promediado el 13,2%.

Ese mayor atractivo se ha reflejado en compras importantes de deuda pública. En los primeros cinco meses del año, los fondos de pensiones y cesantías, fondos administrados y de inversión colectiva, compañías de seguros y bancos comerciales se ubicaron como los actores con mayor apetito en el mercado secundario de TES. En conjunto, estas entidades acumularon compras netas por $38,5 billones. El informe también destaca el comportamiento de los bancos comerciales, cuyas compras netas de deuda pública local en 2026 han ascendido a $4,7 billones. Al mismo tiempo, la participación del portafolio de inversiones dentro de los activos totales del sistema subió 2,1 puntos porcentuales desde 2022, hasta 23,3%, mientras que la cartera se redujo 1,5 puntos porcentuales, hasta 62,4%.

Empresas y hogares enfrentan más restricciones de liquidez

El análisis también advierte que el ahorro externo se ha orientado principalmente a financiar al Gobierno. Desde 2025, buena parte de los flujos internacionales que ingresan a la economía ha llegado como inversión foránea en deuda pública local o mediante emisiones de bonos globales. En 2025, las entradas brutas de capital desde el exterior marcaron 7,0% del PIB, de las cuales 2,8% del PIB fueron directamente al Gobierno General en forma de inversión de portafolio en TES. En paralelo, el financiamiento al sector privado cayó desde 7,8% del PIB en 2022 hasta 4,2% del PIB.

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Para Bancolombia, esta tendencia continuará mientras persista el elevado descalce fiscal. Calcula que el ritmo de ejecución presupuestal llevaría al Gobierno a un déficit fiscal cercano al 6,5% del PIB, por encima del 5,1% proyectado por el Ministerio de Hacienda. Esto implicaría un faltante de recursos de al menos $22 billones frente a los cálculos de marzo, que probablemente se cubriría con mayor emisión de deuda.

Datos clave sobre el ahorro colombiano

El ahorro de los colombianos está financiando cada vez más al Gobierno porque las necesidades de recursos del sector público han aumentado por el elevado déficit fiscal. Durante los últimos tres años, uno de cada dos pesos del ahorro nacional se ha destinado a financiar el déficit del Gobierno. Aunque el ahorro interno bruto se mantiene cerca del 13,6% del PIB, su destino cambió: el flujo hacia el Gobierno pasó de 32% del total en 2023 a 50% en 2026. Esto significa que el problema no es solo cuánto ahorra la economía, sino hacia dónde se dirige esa liquidez. Al absorber más recursos, el Gobierno deja menos espacio para que empresas y hogares accedan a financiación, desarrollen proyectos productivos o impulsen inversión privada.

El déficit fiscal del Gobierno afecta a empresas y hogares porque aumenta la competencia por los recursos disponibles en la economía. Mientras el Gobierno mantenga un elevado descalce fiscal, el ahorro seguirá sesgado hacia el sector público. Esto deja menos liquidez para el sector privado, limita la financiación de nuevos proyectos y puede frenar la inversión productiva. La inversión se ubica en niveles de apenas 16% del PIB, por debajo de los registros prepandemia. Además, las mayores necesidades de financiamiento público han elevado el atractivo de la deuda del Gobierno, como los TES, frente a otros usos del dinero. En la práctica, esto puede traducirse en más restricciones para empresas que buscan crédito, hogares que necesitan financiación y sectores que dependen de inversión.

Los TES están atrayendo más recursos del ahorro colombiano porque las crecientes necesidades de financiación del Gobierno han presionado las tasas de interés y hecho más atractiva la deuda pública. En lo corrido de 2026, las tasas de los TES han aumentado cerca de 140 puntos básicos y el rendimiento del bono a 10 años ha promediado 13,2%. Ese mayor retorno ha impulsado compras de fondos de pensiones y cesantías, fondos administrados, compañías de seguros y bancos comerciales. En los primeros cinco meses del año, estos actores acumularon compras netas por $38,5 billones en el mercado secundario de TES. El atractivo de estos títulos ayuda al Gobierno a financiarse, pero también puede reducir los recursos disponibles para crédito, inversión empresarial y proyectos de la economía real.