El ministro de Hacienda de Chile, Jorge Quiroz, reconoció este miércoles que el gobierno del presidente José Antonio Kast no podrá cumplir con la meta de equilibrio fiscal estructural prometida durante la campaña electoral. Según las nuevas proyecciones, el déficit fiscal al final del período en 2030 será del -1,5% del producto interno bruto (PIB), muy lejos del balance cero anunciado originalmente.
Déficit fiscal en descenso gradual
Quiroz publicó el decreto de política fiscal que fija el rumbo de las finanzas públicas chilenas para los próximos cuatro años. El documento indica que el déficit fiscal, que en 2026 se sitúa en -2,6% del PIB, irá reduciéndose de manera progresiva. Las estimaciones oficiales proyectan un descenso a -1,8% en 2027, -1,7% en 2028 y -1,6% en 2029, para finalmente cerrar en -1,5% en 2030.
Contexto de la megarreforma tributaria
El ajuste de las metas fiscales ocurre en medio del debate en el Senado de la megarreforma impulsada por Kast, un polémico paquete de medidas que incluye importantes rebajas de impuestos a grandes empresas y una invariabilidad tributaria por 25 años. La aprobación de esta reforma no está asegurada debido a la falta de una mayoría clara en la cámara alta.
El proyecto estrella del mandatario ultraconservador ha sido presentado como la herramienta necesaria para alcanzar altas metas económicas, como un crecimiento del 4% y una reducción del desempleo al 6,5% para 2030. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya había advertido sobre la dificultad de lograr el equilibrio fiscal bajo estas condiciones.
Estrategia de cuatro pilares
El informe del Ministerio de Hacienda detalla que el plan de conducción económica se sustenta en cuatro pilares: recuperación del crecimiento, racionalización y reordenamiento del gasto, modernización de la gestión de la participación patrimonial del Estado en empresas públicas, y gestión integral de activos y pasivos del fisco. Quiroz aseguró que estas metas son alcanzables principalmente si se recupera el crecimiento económico, proceso en el que el gobierno tiene plena confianza.
El ministro también subrayó que el cumplimiento de las proyecciones depende de los esfuerzos de racionalización del gasto público, los cuales ha prometido que no afectarán a ningún beneficio social. La deuda pública se mantendría en 45% del PIB, según las metas establecidas.



