Colombia registró en 2025 la menor tasa de pobreza monetaria desde que el DANE comenzó su serie comparable. El indicador nacional se situó en 28%, frente al 31,8% del año anterior, lo que significó que aproximadamente 1,8 millones de personas salieron de esa condición.
Brechas urbanas persistentes
Sin embargo, al observar las ciudades, la desigualdad es evidente. Quibdó encabeza la lista con una incidencia de pobreza monetaria del 61,7%, seguida por Valledupar (47,5%) y Riohacha (45,4%). En el extremo opuesto, Manizales registró 13,2%, Bogotá 17,8% y Pereira 21,2%. La diferencia entre Quibdó y Manizales alcanza casi 49 puntos porcentuales.
Recuperación desigual tras la pandemia
La recuperación posterior a la pandemia también ha sido dispar. Mientras Bogotá redujo su pobreza del 40,1% al 17,8% en cinco años, Quibdó apenas pasó de 67,3% a 61,7% en el mismo período. Ciudades como Villavicencio y Armenia lograron descensos de entre 19 y 22 puntos porcentuales.
El Caribe sigue rezagado
Las ciudades de la costa Caribe, como Riohacha, Sincelejo y Valledupar, continúan entre las más afectadas. Cartagena pasó de 35% en 2017 a 41,1% en 2025, y Barranquilla de 24,8% a 29,7%, ambas por encima de sus niveles prepandemia.
Deterioro en 2025 en varias ciudades
A pesar de la mejora nacional, diez ciudades registraron aumentos de pobreza en 2025. Valledupar subió de 40,2% a 47,5%, Cartagena de 34,6% a 41,1% y Santa Marta de 28,6% a 37,9%. También aumentaron Quibdó, Neiva, Barranquilla, Cali y Medellín. El DANE atribuye la caída nacional al crecimiento de los ingresos laborales, pero ese impulso no llegó por igual a todos los territorios.
Avances nacionales, realidades locales divergentes
Las cifras nacionales muestran un país que avanza: la pobreza extrema cayó a 9,6% y la pobreza multidimensional a 9,9%, con cinco años consecutivos de descenso. No obstante, la pobreza sigue concentrada en los mismos lugares. Mientras algunas ciudades se acercan a niveles inferiores al 20%, otras se mantienen alrededor del 50% o incluso por encima del 60%. Colombia mejoró, pero el mapa de la desigualdad muestra una realidad mucho menos optimista.



