Despilfarro y deficiencias en el centro de detención Camp East Montana
Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) de Estados Unidos ha revelado que el Gobierno federal despilfarró millones de dólares en el funcionamiento del mayor centro de detención para migrantes del país, ubicado en la base militar de Fort Bliss, en El Paso, Texas. La instalación, conocida como Camp East Montana, abrió sus puertas sin cumplir con estándares básicos de seguridad, atención médica y trato humano, según el organismo de auditoría del Congreso.
Apertura acelerada y despilfarro de fondos
El complejo, compuesto por decenas de carpas gigantes y con capacidad para albergar a unos 5.000 migrantes, fue habilitado en respuesta a una orden ejecutiva del presidente Donald Trump en enero de 2025, que exigió ampliar drásticamente la capacidad de detención migratoria. Desde entonces, la población diaria promedio de detenidos creció un 71%, pasando de 39.314 a 67.204 personas. Sin embargo, la investigación de la GAO concluye que la apertura acelerada provocó el despilfarro de fondos públicos, fallos en la supervisión y condiciones deficientes para los migrantes.
El centro estuvo inicialmente a cargo de Acquisition Logistics, una empresa sin experiencia previa en la operación de instalaciones de detención migratoria. En marzo de 2026, tras numerosas denuncias sobre su funcionamiento, el Gobierno transfirió la gestión a Amentum Services.
Millones pagados sin migrantes alojados
La investigación revela que el Ejército estadounidense y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) pagaron al menos 11,5 millones de dólares entre el 1 y el 15 de agosto de 2025 por servicios como alimentación, vigilancia, transporte y atención médica, cuando todavía no había ningún migrante alojado en el centro. Estos gastos continuaron incluso cuando el centro alojó un número de detenidos inferior al previsto. Según la GAO, entre octubre de 2025 y marzo de 2026, ICE desembolsó unos 7,1 millones de dólares por comidas que nunca fueron necesarias, ya que seguía pagando por una población de 5.000 detenidos cuando el centro albergaba alrededor de 1.600 personas.
La falta de mecanismos para ajustar los costos a la cantidad de detenidos provocó pérdidas millonarias y podría seguir generando un desperdicio de decenas de millones de dólares en contratos futuros, advierte el informe.
Deficiencias en seguridad, salud y condiciones humanas
La GAO encontró que, cuando Camp East Montana comenzó a recibir migrantes, no cumplía con los estándares requeridos por el propio ICE. La instalación carecía de cámaras de seguridad en algunas zonas, no tenía suficiente espacio recreativo al aire libre y no contaba con áreas adecuadas para visitas familiares, reuniones con abogados ni acceso a recursos legales.
En cuanto a la atención médica, el informe detalla fallas graves. Un migrante con tuberculosis fue alojado junto al resto de los detenidos, y personas con enfermedades como diabetes o VIH no recibieron el tratamiento médico adecuado. Además, se reportó la muerte de un detenido en enero de 2026. La autopsia concluyó que falleció por asfixia y clasificó el caso como homicidio. Sin embargo, la empresa contratada para administrar el centro en ese entonces no entregó a ICE la documentación requerida sobre el uso de la fuerza, y parte de las pruebas relacionadas con el incidente desaparecieron o fueron destruidas.
Ese mismo mes se produjo también el suicidio de otro detenido. Según el informe, el migrante mostraba factores de riesgo conocidos, pero fue alojado en una habitación que no cumplía los requisitos para personas bajo vigilancia por riesgo de suicidio y permaneció sin supervisión durante períodos superiores a los establecidos por las normas.
Condiciones insalubres y amenazas a la vida
Los inspectores también detectaron condiciones insalubres en algunos dormitorios, que se limpiaban semanalmente en lugar de diariamente. En ciertos casos, los guardias ofrecieron galletas a los detenidos a cambio de que limpiaran ellos mismos las áreas comunes. La GAO concluyó que estos problemas contribuyeron al desperdicio de recursos gubernamentales y a amenazas para la salud y la vida de los migrantes detenidos y del personal de la instalación.
El organismo alertó además de que, sin controles adecuados, ICE corre el riesgo de incumplir sus obligaciones de mantener un entorno seguro y de tratar a los migrantes detenidos de manera humana.
Reacciones y exigencias de cierre
La congresista demócrata Verónica Escobar, cuyo distrito incluye El Paso, calificó los hallazgos de explosivos y exigió el cierre del centro. Camp East Montana necesita ser clausurado, el contratista investigado y la destrucción de evidencia referida a las autoridades, señaló en un comunicado.



