El próximo 10 de junio, el papa León XIV bendecirá la torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, la obra maestra de Antoni Gaudí que en 2025 recibió casi cinco millones de visitantes, consolidándose como el monumento de pago más visitado de España. Este evento marca un nuevo reconocimiento al arquitecto modernista, declarado "venerable" por el Vaticano el año pasado, un paso previo a la beatificación soñada por un grupo de admiradores en Barcelona.
Un genio de la arquitectura y la fe
Antoni Gaudí, conocido como el "arquitecto de Dios", no solo creó iconos como la Sagrada Familia y el Park Güell, sino que también fue un católico devoto. Según Xavier Villanueva, arquitecto director de la Casa Batlló, que recibió casi dos millones de visitantes en 2024, "era un genio. Sabía llegar a la piel de la gente. Entrar en una obra de Gaudí nunca te dejará indiferente".
Gaudí falleció el 10 de junio de 1926 a los 73 años, días después de ser atropellado por un tranvía cuando se dirigía a orar. Justo un siglo después, el papa León XIV celebrará una misa en la basílica, que lleva más de 140 años en construcción.
El camino hacia la beatificación
Nacido en 1852 en una familia católica de caldereros, Gaudí se convirtió en un arquitecto codiciado por la burguesía barcelonesa. Sin embargo, una serie de muertes de allegados lo llevaron a un ayuno extremo en 1894, tras el cual su fe se fortaleció. "No es que Gaudí fuera un 'bon vivant', pero vivía interiormente ligado a cosas humanas como la vanidad. En ese momento, empieza a poner su yo después de Dios", explica Armand Puig Tàrrech, teólogo que participó en el documento de 1.700 páginas para su beatificación.
José Manuel Almuzara, fundador de la Asociación Pro-Beatificación Antoni Gaudí en 1992, afirma: "Nuestra misión no era tener socios, sino personas que rezaran a Gaudí, que descubrieran no solo al arquitecto genial, sino a un cristiano con virtudes". Actualmente, el Vaticano estudia la curación de un niño enfermo como posible milagro necesario para proclamarlo beato.
Contraste entre el santo y el icono turístico
Gaudí, de mal genio y soltero, detestaba a los aduladores y rehusaba posar para fotos. Hoy, sus obras atraen a millones de turistas, generando un lucrativo reclamo. "Cuando hay una marca, siempre hay usos oficiales y no oficiales que quieren aprovecharla, lo que genera distorsión", alerta Galdric Santana, comisario del Año Gaudí.
El 10 de junio, la bendición de la torre de Jesucristo, de 172,5 metros, convertirá a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. Para Gijs van Hensbergen, biógrafo de Gaudí, "el milagro más obvio es que hizo un edificio que todo el mundo quiere conocer. Ateos, budistas, gente de todo el mundo vienen a Barcelona para ver este milagro".



