Tivat (Montenegro), 5 jun (EFE).- Los líderes de la Unión Europea y los Balcanes Occidentales iniciaron este viernes su cumbre en Tivat, al suroeste de Montenegro, con el objetivo de discutir cómo acelerar el proceso de ampliación. La reunión cuenta con una propuesta franco-alemana de integración gradual sobre la mesa y posiciones divergentes entre los propios socios comunitarios.
En la cumbre, celebrada en la localidad costera montenegrina de Tivat, participan los líderes de los seis países candidatos de los Balcanes Occidentales: Serbia, Montenegro, Albania, Bosnia-Herzegovina, Kosovo y Macedonia del Norte, junto con los principales líderes y representantes institucionales de la UE. Este es el segundo encuentro en seis meses, después del celebrado en Bruselas a finales de 2025.
Declaraciones de apertura
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, quien acaba de concluir una ronda de visitas a todos los socios de la región, inauguró la cumbre destacando que la frecuencia de los encuentros confirma "la prioridad" que la UE otorga a la zona. Costa resaltó especialmente el progreso de Montenegro, país anfitrión: "Vuestro éxito demuestra que la ampliación se está haciendo real".
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, resumió el consenso de la jornada en una frase: "La ampliación no es una cuestión de caridad, sino una decisión estratégica. Todos salen ganando, y ahora es el momento".
Propuesta franco-alemana
Francia y Alemania han presentado en la cumbre una propuesta de integración gradual que se debatirá durante la jornada. Esta permitiría a los países candidatos incorporarse progresivamente a los formatos de la UE a medida que avancen en reformas. A su llegada al evento, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se mostró abierta a la propuesta y subrayó que avanzar por méritos "no equivale a lentitud", añadiendo que Montenegro y Albania están "muy cerca de la línea de meta".
El canciller alemán, Friedrich Merz, fue más contundente: la ampliación "debería haberse producido ya hace muchos años" y la UE debe demostrar "capacidad y voluntad" para ampliar. "Desde hace 13 años no se ha admitido a nuevos miembros, lo que indica que también de parte de la UE ha habido negligencias", afirmó.
Posturas encontradas
El presidente montenegrino, Jakov Milatovic, aseguró que Montenegro está "listo para dar el paso final" ante la "oportunidad histórica de convertirse en próximo Estado miembro de la Unión Europea". Sin embargo, otros líderes enfriaron el entusiasmo, advirtiendo contra comprometer los criterios fundamentales de adhesión, conocidos como los criterios de Copenhague, por la coyuntura geopolítica.
"Los problemas que sofoquemos artificialmente ahora se manifestarán años después en la convivencia europea", afirmó el presidente búlgaro, Rumen Radev. Bulgaria mantiene además bloqueada la adhesión de Macedonia del Norte hasta que Skopje incluya a la minoría búlgara en su constitución.
El primer ministro albanés, Edi Rama, fue más crítico, calificando la propuesta franco-alemana de "no suficiente" y reclamando a la UE un "momento Helmut Kohl": sentarse todos juntos a la mesa de inmediato, con deberes pendientes. "Si dejas a los niños en casa del vecino hasta que estén listos, uno acaba conociendo al gángster ruso del barrio y otro se enamora de las muñecas chinas", advirtió, en referencia a la influencia de Moscú y Pekín en la región. Con su habitual estilo desenfadado, Rama bromeó sobre la imprevisibilidad del proceso europeo: "Hay tres cosas que no puedes predecir: Dios, el sexo y la UE".
Serbia y Kosovo
Serbia, candidata a la adhesión desde 2012 pero cuyo proceso lleva años estancado por tensiones con Kosovo y sus vínculos con Rusia y China, aspira a relanzar su camino europeo bajo el amparo de este nuevo impulso. Su presidente, Aleksandar Vučić, mantuvo una intensa agenda bilateral con el canciller alemán, los primeros ministros eslovaco, Robert Fico; checo, Andrej Babiš, y croata, Andrej Plenković, y respondió con desafío a sus críticos: "El que no hace nada puede criticar cada día. El que trabaja siempre está manchado de sudor, pero trabaja para su pueblo".
El presidente lituano, Gitanas Nausėda, fue el más crítico con Serbia, advirtiendo de que su grado de alineación con la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE "es demasiado bajo" y que el país "sigue siendo vulnerable a la propaganda rusa". "Seguramente llevará un poco más de tiempo convertirse en un verdadero país europeo", afirmó.
Por su parte, la presidenta en funciones de Kosovo, Albulena Haxhiu, reclamó un "trato justo y equitativo" para Pristina, subrayando las reformas acometidas por el país: "Kosovo merece recibir el cuestionario, obtener el estatus de candidato y que se inicien las negociaciones", afirmó.
EFE



