Más de un millón de personas llenaron el domingo las calles cercanas a la emblemática Plaza de Cibeles en Madrid para participar en una misa al aire libre oficiada por el papa León. Este evento, probablemente el más concurrido de su visita de una semana a España, reunió a fieles que ondeaban banderas y gritaban “Viva el Papa” mientras el pontífice llegaba en su papamóvil blanco. Algunos asistentes lanzaron pétalos de flores a su paso.
Una multitud sin precedentes
Según informaron el Vaticano y los organizadores locales, aproximadamente 1,2 millones de personas se congregaron en la plaza y las calles aledañas. La misa fue el punto culminante de una gira que comenzó el sábado con encuentros con migrantes y personas sin hogar, así como una vigilia con unos 600.000 jóvenes en Madrid.
Mensaje del Papa: solidaridad con los más necesitados
En su homilía, el papa León instó a los fieles a vivir su fe católica ayudando a los demás. Afirmó que Dios “se identifica con los pobres, los oprimidos, los que están solos y abandonados”. Asimismo, en un mensaje escrito en el libro de visitas tras recibir la llave de la ciudad, expresó su deseo de que Madrid “siga siendo una ciudad acogedora e inclusiva, donde la vida social se inspire en los auténticos valores humanos”.
Visita papal: más allá de Madrid
La visita del papa León, del 6 al 12 de junio, incluye paradas en Barcelona y las Islas Canarias, donde se reunirá con migrantes que han arriesgado sus vidas cruzando desde África Occidental. El pontífice destacó que esta es su primera visita a un país de la Unión Europea fuera de Italia y espera que sirva de ejemplo al mundo sobre el respeto a “todo ser humano”. Además, instó a los líderes a dejar de dividir al electorado.
Testimonios de los fieles
Andrea Margarita, una peruana de 72 años que llegó a España hace seis meses, esperaba entre la multitud en una silla de ruedas junto a su hija. Comentó: “Estoy encantada de que rece por nosotros, los migrantes, y por nuestra seguridad”.
Tras la misa, el papa León tenía previsto celebrar una reunión privada con otros miembros de su orden religiosa agustina por la tarde, antes de reunirse con figuras del mundo del espectáculo, el deporte y la cultura en una sala de conciertos del centro de Madrid.



