Pediatras exigen medidas urgentes contra el calor en escuelas españolas
Pediatras exigen medidas urgentes contra el calor en escuelas

Madrid, 4 jun (EFE).- La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha exigido la implementación de medidas urgentes para proteger la salud y el aprendizaje de los niños frente a las altas temperaturas en las escuelas. Según la organización, cuando el termómetro supera los 26-27 grados centígrados, la concentración y el bienestar de los menores se deterioran significativamente, y con más de 32 grados, su salud corre peligro.

Recomendaciones de la OMS ignoradas

En un comunicado oficial, el Comité de Salud Medioambiental de la AEP recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo establecen que el rango óptimo para actividades sedentarias como el estudio se sitúa entre los 20 y los 24 grados centígrados. Sin embargo, muchas escuelas españolas, diseñadas para condiciones climáticas pasadas, presentan limitaciones estructurales para combatir el calor. Entre los problemas más comunes destacan patios excesivamente pavimentados, ausencia de sombra o ventilación, y edificaciones poco adaptadas térmicamente.

Escuelas como refugios climáticos

El coordinador del Comité de Salud Medioambiental de la AEP, Juan Antonio Ortega, ha señalado que "las escuelas deben ser también refugios climáticos y entornos protectores para la infancia". Ortega subraya que "la adaptación climática de los centros educativos no es una medida de confort ni un lujo arquitectónico, sino una inversión en salud infantil, aprendizaje y equidad".

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Impacto en el rendimiento académico

Según la evidencia científica recopilada por la AEP, a partir de los 26-27 grados centígrados, el confort térmico comienza a deteriorarse y se producen efectos negativos sobre el rendimiento. Entre ellos se incluyen la disminución de la concentración, errores en tareas cognitivas, fatiga y somnolencia. Por encima de los 30 grados, el ambiente deja de ser adecuado para el aprendizaje, y cuando se superan los 32-33 grados, se pone en riesgo la salud de la población vulnerable, incluidos los niños.

Diversos estudios han constatado que por cada descenso de un grado en aulas con temperaturas entre 20 y 25 grados, las respuestas correctas en matemáticas se incrementan un 10 %. Además, los estudiantes que se sienten térmicamente cómodos logran hasta un 4 % más de aciertos. Por el contrario, por cada grado de aumento, los resultados académicos caen un 0,4 %. El impacto del calor extremo es especialmente preocupante, ya que dispara la probabilidad de suspenso un 12,3 % en aulas sin climatización adecuada.

Calidad del aire interior

La AEP también advierte sobre la calidad del aire interior: temperatura y ventilación forman parte del mismo problema ambiental. Niveles de dióxido de carbono superiores a 1.400 ppm se asocian a una reducción del 10 % en la memoria visual, y aumentos de apenas 200 ppm pueden traducirse en la pérdida acumulada del equivalente a un día lectivo por alumno y año.

Estrategia integral de adaptación

Por todo ello, los pediatras recomiendan una estrategia integral de adaptación climática que combine soluciones arquitectónicas, ambientales y organizativas. Entre las medidas propuestas destacan la mejora de la ventilación natural y cruzada, la monitorización de la temperatura, la humedad y la calidad del aire, la creación de sombra y arbolado en patios, la incorporación de soluciones basadas en la naturaleza, y el uso de infraestructuras y sistemas energéticamente eficientes.

También aconsejan garantizar el acceso al agua y favorecer hábitos de hidratación frecuentes, así como reorganizar determinadas actividades físicas o al aire libre en función de las condiciones ambientales.

Principio de precaución

El doctor Ortega ha concluido: "No necesitamos esperar a los 30, 32 o 35 grados para actuar. En infancia debe aplicarse el principio de precaución: a partir de 26-27 grados ya deben activarse medidas de adaptación, reorganización de actividades, ventilación, sombra, hidratación y, si no se garantizan condiciones seguras, reubicación o suspensión de la actividad lectiva. Esperar al golpe de calor es llegar tarde".

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