Washington, 10 jun (EFE).- El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos se disparó en mayo hasta un 4,2 % interanual, el nivel más alto desde abril de 2023 y en línea con los pronósticos del mercado. La tendencia al alza fue impulsada por el encarecimiento de la energía debido a la guerra en Irán.
Detalles del informe del BLS
El Buró de Estadísticas Laborales (BLS) informó este miércoles que la inflación subyacente, que excluye los volátiles índices de energía y alimentos, aumentó al 2,9 %, una décima más que en abril. Este incremento refleja presiones inflacionarias persistentes en la economía estadounidense.
Factores que impulsan la inflación
El principal motor del aumento del IPC fue el costo de la energía, que se ha visto afectado por el conflicto en Irán. Los precios de la gasolina y otros combustibles han subido significativamente, impactando directamente en el índice general. Además, los precios de los alimentos también contribuyeron al alza, aunque en menor medida.
Los analistas esperaban que la inflación continuara su tendencia alcista, y los datos del BLS confirmaron estas expectativas. La inflación subyacente, al situarse en el 2,9 %, sigue por encima de la meta del 2 % establecida por la Reserva Federal, lo que podría influir en las decisiones de política monetaria.
Reacciones del mercado
Los mercados financieros reaccionaron con cautela ante la noticia. Los inversores están atentos a las próximas decisiones de la Reserva Federal, que podría considerar un aumento de las tasas de interés para contener la inflación. El dólar estadounidense se fortaleció ligeramente tras la publicación del informe.
En resumen, la inflación en EE.UU. sigue siendo un desafío para la economía, con la energía como principal factor de presión. Se espera que los próximos meses sean clave para evaluar la efectividad de las políticas económicas implementadas.



