Un total de 48 selecciones disputan la Copa del Mundo este año, pero no todas parten del mismo punto de partida. Haití y la República Democrática del Congo (RDC) enfrentan crisis humanitarias agudas: violencia armada, desplazamiento interno y sistemas de salud al límite. Jordania, por su parte, atraviesa una realidad desafiante al ser uno de los países que más refugiados acoge en el mundo. El evento deportivo se convierte en una oportunidad para visibilizar realidades que rara vez ocupan la agenda internacional. En estos contextos, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) brindan atención médica de emergencia, cuidados materno-infantiles, apoyo a sobrevivientes de violencia sexual, rehabilitación y respuesta a brotes epidémicos. Hoy, mientras el fútbol concentra la atención mundial, también es una ocasión para mirar qué ocurre fuera de la cancha.
Haití: conflicto armado, crisis institucional e incertidumbre
Haití atraviesa una de las crisis humanitarias más graves de la región. Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, la violencia armada y el colapso institucional se han profundizado: grupos armados controlan amplias zonas de Puerto Príncipe y otras regiones, miles de personas han sido desplazadas y gran parte de la población queda atrapada entre enfrentamientos y violencia. El deterioro del sistema de salud es extremo: más del 60 % de las instalaciones sanitarias de Puerto Príncipe están cerradas o fuera de servicio, y solo queda un hospital público con capacidad quirúrgica, completamente desbordado. Mientras tanto, aumentan las necesidades médicas vinculadas a heridas por violencia armada y violencia sexual, utilizada cada vez más como mecanismo de control territorial. Los ataques reiterados contra ambulancias, hospitales y personal sanitario agravan la situación. En varias ocasiones, MSF se ha visto obligado a suspender actividades y cerrar centros de atención. Aun así, la organización mantiene su presencia en hospitales, clínicas móviles, servicios materno-infantiles y espacios de atención para sobrevivientes de violencia sexual. Solo en los primeros meses de 2026, se realizaron más de 7.500 consultas médicas y se atendieron más de 4.300 urgencias. En medio de esta crisis, Haití vuelve a jugar un Mundial después de 52 años.
República Democrática del Congo: violencia, desplazamientos y crisis sanitaria
En la RDC, el desplazamiento se ha vuelto parte de la vida cotidiana. Los enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas estatales han obligado a más de 7 millones de personas a abandonar sus hogares, en un contexto de violencia e inestabilidad que sigue deteriorando las condiciones de vida. A esto se suman crisis sanitarias recurrentes. La RDC es el país donde MSF desarrolla su mayor número de proyectos médico-humanitarios. Los equipos trabajan en consultas ambulatorias, campañas de vacunación, programas de hospitalización, tratamiento de la desnutrición infantil e intervenciones quirúrgicas. Además, responden a emergencias epidemiológicas y desastres naturales. En mayo se declaró un nuevo brote de ébola en el este del país, una región afectada desde hace años por la violencia y la inestabilidad. Frente a esta emergencia, MSF desplegó una respuesta a gran escala junto con el Ministerio de Salud, la Organización Mundial de la Salud y organizaciones locales. Cientos de trabajadores de la organización realizan actividades de atención médica, aislamiento y tratamiento de pacientes, vigilancia epidemiológica, rastreo de contactos y medidas de prevención y control de infecciones. MSF tiene amplia experiencia en la respuesta a brotes de ébola y moviliza equipos, recursos y materiales para apoyar a las autoridades congoleñas. En medio de este escenario crítico, el país vuelve a participar en un Mundial después de 50 años.
Jordania: curar heridas en medio de crisis regionales
Jordania alberga a una de las mayores poblaciones refugiadas de Medio Oriente: personas que huyeron de crisis y conflictos en Irak, Yemen, Sudán y Somalia, además de 2,4 millones de refugiados palestinos, según la UNRWA. En Amán, la capital, MSF gestiona un hospital de cirugía reconstructiva que ofrece atención integral a pacientes que requieren cirugías por heridas de guerra, fracturas, quemaduras y otras causas, provenientes de diversos conflictos en Medio Oriente. El programa trabaja de forma continua para crear soluciones innovadoras, como prótesis impresas en 3D, mascarillas para quemaduras y un laboratorio especializado en microbiología y resistencia a los antibióticos. Dentro de este contexto regional, la situación de la Franja de Gaza representa un desafío crítico. En los últimos casi tres años, la escalada de la guerra ha causado pérdidas y devastación inimaginables; las personas han sido asesinadas, heridas, sitiadas y desplazadas de manera sistemática. Los equipos de MSF en Amán brindan atención especializada a heridos de la guerra en Gaza, incluidos niños evacuados por razones médicas. Sin embargo, la organización denuncia que, desde el 1 de enero de 2026, las autoridades israelíes bloquean la mayoría de las evacuaciones médicas de pacientes que necesitan atención especializada fuera de Gaza. Esta medida agrava una situación ya crítica: las derivaciones por traslados médicos fuera de la Franja llevaban meses siendo extremadamente limitadas. Como consecuencia, más de 18.500 personas continúan en lista de evacuación médica, incluidos 4.000 niños, según datos de la OMS. Este año será la primera participación de Jordania en un Mundial. Pero detrás del debut histórico también están las historias de millones de personas desplazadas por las guerras y conflictos de la región.



