Unos 117,8 millones de personas vivían en situación de desplazamiento forzado al cierre de 2025, lo que representa un descenso interanual de 4,3 millones, el primero en una década, según informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Este descenso se vio favorecido por los masivos retornos de refugiados y desplazados sirios, afganos y sudaneses.
Descenso en refugiados y desplazados internos
El informe anual, presentado este jueves por el alto comisionado de ACNUR, Barham Salih, mostró una reducción tanto en el número de refugiados que huyeron a otros países (42,7 millones, un 3 % menos) como en los desplazados internos dentro de una misma nación (68,6 millones, un 7 % menos).
Buena parte de estos descensos se debieron al regreso de 1,3 millones de refugiados sirios a su país tras el fin de casi 14 años de guerra civil, así como al retorno de 651.000 sudaneses a sus hogares después de que el conflicto interno remitiera en zonas como la capital, Jartum, aunque persista en regiones como Darfur o Kordofán. Además, 1,9 millones de refugiados afganos volvieron a su país desde las vecinas Irán y Pakistán, aunque muchos de ellos fueron víctimas de devoluciones forzosas debido al endurecimiento de las políticas de acogida en esos países.
Advertencias sobre retornos forzados
Salih advirtió que muchos de estos retornos no se produjeron en condiciones de seguridad y estabilidad, sino bajo presión, hacia lugares donde la inseguridad persiste, las infraestructuras han quedado destruidas y los servicios básicos y las oportunidades económicas siguen siendo escasos. En total, 14,7 millones de desplazados forzosos regresaron a sus hogares en 2025, la cifra más alta desde que ACNUR comenzó los registros hace 60 años.
El alto comisionado subrayó que los retornos que no son seguros ni voluntarios no constituyen soluciones y pueden convertirse en el inicio de un nuevo ciclo de desplazamiento.
Principales países de acogida y origen
Las expulsiones de afganos provocaron que Irán dejara de ser el principal país de acogida de refugiados, posición que ahora ocupa Colombia con 2,8 millones, en su mayoría venezolanos, seguida de Alemania (2,7 millones), Turquía (2,4 millones) y Uganda (1,9 millones).
En cuanto a los países de origen, Venezuela encabeza la lista con 6,4 millones de refugiados o personas en necesidad de protección internacional, seguida de Ucrania (5,2 millones), Siria (4,9 millones) y Afganistán (3,7 millones). Solo en 2025, el número de nuevos desplazados y refugiados que huyeron de la persecución ascendió a 5,4 millones, incluidos 952.000 sudaneses, 788.000 ucranianos y 455.000 venezolanos.
Colombia, segundo país con más desplazados internos
Colombia es también el segundo país con más desplazados internos del mundo (7,2 millones), solo por detrás de Sudán (9,1 millones) y por delante de Siria (6 millones) y Yemen (4,8 millones), según el informe de ACNUR, que en estos casos utiliza estadísticas del Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC).
Desplazamiento prolongado y apatridia
Pese a los descensos esperanzadores, ACNUR llama la atención sobre lo prolongado que es el desplazamiento para muchos: un 70 % de los refugiados llevan más de cinco años lejos de sus hogares. Salih señaló que para demasiados refugiados, el desplazamiento comienza como una salvación pero dura toda la vida. Anunció el objetivo de reducir a la mitad para 2035 el número de quienes sufren esta situación de forma prolongada y a menudo dependen de la ayuda humanitaria.
El informe recuerda a los 4,5 millones de apátridas, personas que no son reconocidas por ningún Estado. El mayor colectivo en esta situación son los rohinyás, con 1,8 millones, de los cuales 1,2 millones viven en Bangladés.
Llamado a la comunidad internacional
El informe de ACNUR, que este año conmemora el 75 aniversario de la Convención sobre los Refugiados, destaca que un 39 % de los refugiados son niños y que los países en desarrollo acogen al 68 % de los refugiados. Salih pidió a la comunidad internacional que no olvide estas situaciones, especialmente en un momento en que su agencia, como otras del sistema multilateral, sufre problemas de financiación por el descenso de contribuciones de muchos Estados. Alertó que no podemos pensar que son situaciones lejanas de las que podemos ser inmunes, pues lo que ocurre en el Sahel, el África subsahariana u otros países que acogen grandes poblaciones de refugiados tiene consecuencias globales.



