Una de las problemáticas más graves y peligrosas de Venezuela es la minería ilegal, una actividad que se desarrolla en cientos de explotaciones mineras abiertas de forma irregular y controladas por grupos armados al margen de la ley, principalmente en el estado de Bolívar. Además de generar graves daños ambientales, estas operaciones suelen estar vinculadas a redes de violencia, explotación laboral y economías criminales.
Operativo militar en el Arco Minero
El Arco Minero vuelve al centro de la agenda tras un amplio operativo militar desplegado esta semana por el gobierno de Delcy Rodríguez, que incluyó el uso de helicópteros artillados con el objetivo de retomar el control de una zona dominada por múltiples actores irregulares. En el territorio operan bandas criminales vinculadas al Tren de Aragua, además de militares, mineros informales, intermediarios, compradores de oro y grupos guerrilleros colombianos como el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La intervención ha estado marcada por enfrentamientos armados, detonaciones y el desplazamiento de miles de habitantes, algunos en huida y otros intentando adaptarse a la nueva correlación de fuerzas. Este reordenamiento ocurre en un contexto en el que tanto Caracas como Estados Unidos buscan estabilizar la región para facilitar la llegada de inversiones de gran escala. Fuentes políticas y militares señalan que el operativo contó con apoyo de inteligencia estadounidense, según El Mundo.
Presencia de inteligencia estadounidense
Los militares venezolanos estarían centrando sus operaciones en la búsqueda de los principales cabecillas del Tren de Aragua. Según declaró uno de los tenientes al diario El Mundo, no habría presencia de tropas estadounidenses sobre el terreno; sin embargo, aseguró que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana estaría actuando bajo coordinación y directrices de Estados Unidos durante estas operaciones.
Durante años, estructuras criminales conocidas como “sindicatos” mantuvieron acuerdos tanto con autoridades gubernamentales como con compañías de origen chino y ruso para repartirse la explotación de algunas de las mayores reservas mundiales de oro, diamantes y coltán, en un entorno dominado por la corrupción y condiciones laborales extremadamente precarias.
Acercamiento entre Estados Unidos y Venezuela
El acercamiento entre Estados Unidos y el gobierno venezolano encabezado por Delcy Rodríguez ha llamado la atención de analistas y observadores, especialmente por la histórica tensión que marcó la relación entre ambos países durante décadas. Tras la captura de Nicolás Maduro y la llegada de Rodríguez a la presidencia interina, Venezuela habría adoptado una postura más receptiva hacia Washington, permitiendo una mayor presencia diplomática y el desarrollo de iniciativas de cooperación en áreas de seguridad y negocios. Este giro contrasta con años de confrontación política y diplomática entre las dos naciones.
Interés estadounidense en el oro venezolano
El interés de Estados Unidos en el oro venezolano no es reciente. Desde los años del chavismo, Washington observó con preocupación cómo el régimen recurría cada vez más a la explotación y comercialización del mineral para obtener divisas y mitigar el impacto de las sanciones internacionales. El negocio del oro, impulsado en gran medida por redes privadas y mercados informales, se convirtió en una fuente estratégica de ingresos y pasó a estar bajo el escrutinio de la primera administración de Donald Trump.
Durante el operativo quedó en evidencia la implicación de Estados Unidos, lo que sugiere que su interés en Venezuela trasciende el ámbito petrolero. Para Washington, resulta clave garantizar que recursos como el oro y las tierras raras no alimenten redes de contrabando ni fortalezcan a sectores del poder chavista o a actores adversarios, sino que se inserten en circuitos comerciales formales y regulados, según El Mundo.



