El primer ministro británico, Keir Starmer, anunció el lunes su dimisión, allanando el camino para que Reino Unido tenga su séptimo líder en diez años. La decisión se produce menos de dos años después de su aplastante victoria electoral en 2024, que prometía poner fin al caos político. Starmer afirmó que su partido quería que se marchara y que el plazo para presentar candidaturas se abrirá el 9 de julio, con el objetivo de que el nuevo líder esté en el cargo cuando el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre.
Andy Burnham, el claro favorito
El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, es el favorito para reemplazar a Starmer. Su candidatura se fortaleció tras ganar contundentemente las elecciones parlamentarias el viernes, derrotando a un candidato del partido Reform UK de Nigel Farage, que ha liderado las encuestas nacionales durante más de un año. La victoria de Burnham dio esperanzas a los diputados laboristas de que podría cambiar el rumbo del partido, que ha perdido apoyo bajo el liderazgo de Starmer, cuya popularidad cayó al nivel más bajo de cualquier líder británico.
Declaraciones de Starmer y reacción del mercado
“La pregunta que se plantea ahora mi partido es si soy la persona más adecuada para liderarnos de cara a las próximas elecciones generales; he escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto de buen grado”, declaró Starmer, con la voz quebrada por la emoción, agradeciendo a sus compañeros, su esposa e hijos. La libra y los bonos del Estado británico se mantuvieron estables tras el anuncio, que los inversionistas esperaban de forma generalizada.
Riesgos y desafíos para el sucesor
A pesar del intento de un traspaso sin contratiempos, el cambio conlleva riesgos. Burnham aún no ha detallado su postura en asuntos exteriores, economía y defensa. Podría enfrentarse a un margen de maniobra limitado, presionado por los inversores del mercado de bonos, que se oponen a más endeudamiento, y un electorado enfadado por la dirección del país. Reino Unido tiene los costes de endeudamiento más altos del G7 debido a su elevada deuda, crecimiento económico anémico y necesidad de inversión en defensa, entre otros.
División entre inversores y posibles acuerdos
Los inversionistas consultados por Reuters están divididos sobre si Burnham respetará la necesidad de tranquilizar a los mercados. Burnham afirmó en septiembre que Reino Unido debía “superar esta situación de estar en menos de los mercados de bonos”, aunque luego dijo que fue malinterpretado. Los economistas de Citibank señalaron: “En nuestra opinión, un Gobierno de Burnham heredaría una situación fiscal precaria con pocas herramientas para llevar a cabo un cambio significativo”.
Posibles contendientes y acuerdos internos
El exministro de Sanidad, Wes Streeting, afirmó contar con el respaldo de 81 diputados laboristas para presentarse al liderazgo, pero una fuente del partido cree que podría llegar a un acuerdo con Burnham, otorgándole un cargo de alto nivel a cambio de no competir. Starmer había declarado el viernes que se presentaría a cualquier contienda formal, pero eso cambió durante el fin de semana. El ministro de Industria, Peter Kyle, dijo el domingo que Starmer reflexionaba sobre “los retos políticos a los que se enfrenta en este momento”.
Contexto histórico y perspectivas
Quienquiera que sustituya a Starmer será el séptimo primer ministro desde el referéndum del Brexit hace diez años. Este nivel de rotación, el más alto en casi dos siglos, refleja la dificultad de mantener el apoyo de votantes frustrados por el estancamiento en el nivel de vida, los servicios públicos y la inmigración ilegal. El grupo Eurasia sugirió que el mejor resultado sería que Starmer anunciara su dimisión en septiembre, permitiéndole asistir a una cumbre con la UE en julio y dando tiempo a Burnham para prepararse.



