El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, y la defensora del Pueblo, Iris Marín, se comprometieron a reforzar y revisar los protocolos de atención a la protesta social en la ciudad, tras la polémica generada por la presencia de funcionarios de la Defensoría durante la pintura de un mural cerca de La Alpujarra.
Compromiso de fortalecer protocolos
En la reunión, ambas partes acordaron instalar mesas de trabajo para revisar y aclarar los procedimientos aplicados durante las manifestaciones, con el objetivo de garantizar el derecho a la protesta y la convivencia. La defensora Marín reiteró que la presencia de la Defensoría en las protestas obedece a su mandato constitucional de proteger derechos humanos y mediar con independencia e imparcialidad.
Pedido contra la estigmatización
Marín solicitó a la administración distrital adoptar medidas para prevenir la estigmatización de la Defensoría y sus funcionarios, luego de que el alcalde pidiera investigar la actuación de funcionarios que acompañaban la construcción de un mural que, según la Alcaldía, no contaba con permisos y contenía mensajes de un grupo internacional de izquierda radical. La Defensoría propuso además desarrollar procesos pedagógicos en las principales ciudades para explicar su papel durante las protestas.



