La seguridad vial en Bogotá ha vuelto a encender las alarmas. Después de que 2025 marcara la primera reducción anual de muertes en las vías en cinco años, las cifras de 2026 muestran que esa tendencia favorable podría estar revirtiéndose. Entre enero y abril de este año, 230 personas murieron en siniestros viales, frente a 191 registradas durante el mismo periodo de 2025, lo que representa un incremento de 39 víctimas fatales, equivalente al 20%.
Los motociclistas, el grupo más afectado
Los datos del Observatorio Nacional de Seguridad Vial muestran que el aumento vuelve a concentrarse en un mismo actor vial: los motociclistas. De las personas fallecidas durante el primer cuatrimestre del año, el 65% eran usuarios de motocicleta, mientras que los peatones representaron el 20% de las víctimas fatales. La tendencia preocupa porque confirma que el grupo más vulnerable continúa siendo el que más crece dentro de la estadística.
La reducción duró apenas un año
Las nuevas cifras contrastan con el balance que presentó la Secretaría Distrital de Movilidad a comienzos de este año. En 2025, Bogotá logró romper por primera vez en cinco años la tendencia creciente de muertes por siniestros viales, al cerrar el año con una reducción cercana al 2% frente a 2024, lo que significó 12 vidas salvadas. Ese resultado fue atribuido al fortalecimiento del Plan Distrital de Seguridad Vial, la instalación de resaltos en corredores críticos, el aumento de controles de velocidad y embriaguez, así como campañas de pedagogía dirigidas a conductores y actores vulnerables.
Sin embargo, el comportamiento observado durante los primeros cuatro meses de 2026 muestra que esa recuperación comienza a perder fuerza. Incluso la propia Secretaría de Movilidad había advertido en abril que la ciudad enfrentaba un repunte en las fatalidades y calificó la situación como una alerta de salud pública, especialmente por el incremento de víctimas entre motociclistas y peatones adultos mayores.
Perfil de las víctimas: hombres y adultos
El perfil de las víctimas refleja que el fenómeno continúa concentrándose en los usuarios de motocicleta. Las estadísticas muestran que ocho de cada diez personas fallecidas eran hombres, mientras que el 19% correspondió a mujeres. El grupo de edad más afectado fue el de adultos entre 29 y 59 años, que concentró el 43% de las muertes, seguido por los jóvenes entre 18 y 28 años, con el 29%.
La participación de los motociclistas es aún más marcada al revisar cada grupo poblacional. Entre los jóvenes fallecidos, el 85,5% eran usuarios de moto; entre los adolescentes, la cifra asciende al 86,7%, mientras que entre los adultos de 29 a 59 años representan el 70,8% de todas las víctimas fatales. Solo entre los mayores de 60 años los peatones superan a los motociclistas, al concentrar el 53,7% de las muertes.
La tendencia histórica y el riesgo de un nuevo récord
Los datos históricos muestran que la seguridad vial venía deteriorándose incluso antes de este nuevo incremento. Bogotá pasó de registrar 402 personas fallecidas en 2020, durante la pandemia, a 508 en 2021, 630 en 2022, 629 en 2023 y un máximo histórico reciente de 665 víctimas en 2024. Aunque 2025 logró interrumpir esa escalada con una reducción cercana al 2%, el comportamiento registrado en 2026 vuelve a acercar a la ciudad a los niveles más altos de mortalidad vial observados durante la última década.
Aunque el balance corresponde únicamente al primer cuatrimestre y todavía no permite anticipar el resultado definitivo del año, el incremento del 20% frente al mismo periodo de 2025 plantea un escenario preocupante. Si ese comportamiento se mantuviera durante el resto de 2026, Bogotá podría volver a cerrar el año por encima de las 650 personas fallecidas, acercándose nuevamente al récord alcanzado en 2024.
Las causas de la siniestralidad
Expertos en seguridad vial advierten que el comportamiento de los motociclistas, el exceso de velocidad y las maniobras peligrosas seguirán siendo determinantes para evitar ese escenario. La Secretaría Distrital de Movilidad ha identificado que buena parte de las muertes se concentra en corredores arteriales, donde circulan vehículos a mayores velocidades. Los análisis oficiales muestran que el 71% de las fatalidades ocurre en vías principales, mientras que en el 62% de los casos estuvo involucrada una motocicleta. Entre los factores más recurrentes aparecen el exceso de velocidad, las maniobras riesgosas, la conducción entre vehículos y la falta de distancia de seguridad, razones por las que las autoridades mantienen campañas de control y pedagogía para reducir la siniestralidad.



