Forestería comunitaria: el bosque como fuente de vida y desarrollo sostenible en Chocó
Forestería comunitaria: bosque fuente de vida en Chocó

En el municipio de Carmen del Darién, Chocó, la comunidad demuestra que el bosque no solo se conserva sin tocarlo, sino que puede ser aprovechado de manera sostenible. La forestería comunitaria, con el sello FSC y el acompañamiento de WWF, se presenta como una alternativa que genera ingresos, empleo y conservación, desafiando el estigma de que la tala de árboles es siempre destructiva.

El bosque como nevera y sustento

Brenda Paola Victoria, administradora financiera nacida en Bojayá y criada en Curbaradó, recuerda a su abuela, quien vivió sola en el bosque con tres hijos. “Para nosotros el bosque es como una nevera donde hay medicinas, alimentos y sustento. Ella aprovechaba los árboles de su parcela de manera tradicional: mandaba a hacer canoas y viajaba a Quibdó para venderlas”, cuenta Brenda. Esta historia refleja el conocimiento ancestral y la relación simbiótica con el bosque.

Forestales Darién: organización comunitaria

Forestales Darién nació de la unión de cuatro consejos comunitarios que comparten el mismo territorio y río. Hoy tienen cerca de 9.000 hectáreas proyectadas para un aprovechamiento a 20 años, interviniendo áreas pequeñas cada año. “Se aprovecha una fracción mínima del total del bosque, árboles maduros que han cumplido un ciclo”, explica Brenda Victoria, quien lidera la organización.

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Mujeres en la forestería: rompiendo estereotipos

Brenda ha enfrentado “bullying” por ser mujer en un mundo de leñadores. “Me contrataron para pensar, para negociar, para gestionar”, afirma. Las mujeres se han capacitado en monitoreo de biodiversidad, bosque y agua, actividades que antes no eran reconocidas como técnicas. WWF adaptó los horarios y permitió que las mujeres llevaran a sus hijos, facilitando su participación.

Desafíos de la forestería comunitaria

Los territorios enfrentan falta de conectividad, energía intermitente, clima adverso y requisitos legales sin acompañamiento real. “Hoy la madera está arrumada en el bosque y con clientes esperando, pero necesitamos plata para el transporte”, señala Brenda. Se requieren proyectos de largo plazo, cadenas de valor y ruedas de negocios que superen los prejuicios sobre trabajar con comunidades.

El futuro: más allá de la madera

El verdadero negocio del bosque incluye semillas, resinas, frutos, plantas medicinales y turismo de avistamiento de aves. “Sueño con empresas en el territorio que transformen los productos del bosque, con autonomía económica y sin tener que migrar”, dice Brenda. Para ello, se necesita presencia estatal, seguridad y acompañamiento de largo plazo.

Brenda describe la experiencia de entrar a una unidad de manejo forestal: “Uno llora de la emoción, se siente chiquitico ante árboles enormes como edificios de cincuenta pisos. Esa inmensidad replantea todo el ego humano”.

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