El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha expresado este jueves su agradecimiento por la visita del papa León XIV y ha elogiado los mensajes "inspiradores" que el pontífice ha transmitido durante su estancia en Cataluña. "Nos permite dimensionar el papel de Cataluña en el mundo. Cataluña vuelve a contar", afirmó Illa en declaraciones a los periodistas desde la terminal corporativa del Aeropuerto Josep-Tarradellas Barcelona-El Prat, minutos después de despedir al papa, quien partió rumbo a Canarias.
Reconocimiento a la sensibilidad del pontífice
Illa destacó la "comprensión" y "sensibilidad" del papa hacia la realidad catalana, y defendió que esta visita reafirma a la sociedad catalana en valores como la "tolerancia" y la "justicia social". Según el president, las palabras del papa durante su estancia de dos días en Cataluña deben servir de inspiración para "seguir siendo un país ambicioso y con voluntad de abrirse y explicarse al mundo".
Énfasis en la bendición de la Sagrada Familia
El president puso especial énfasis en la bendición papal de la Torre de Jesucristo de la Sagrada Familia, considerado el acto más destacado de la visita. "Ayer, desde la Sagrada Familia, desde Barcelona y Cataluña, se iluminó el mundo", reivindicó Illa, quien confesó sentirse aún "emocionado" por lo vivido. Asimismo, afirmó que el papa se ha llevado una "buena imagen" de Cataluña y se mostró "orgulloso" de la respuesta de la ciudadanía catalana.
Defensa del gasto y la bandera vaticana
Preguntado por las críticas sobre el desembolso de la administración catalana para organizar la visita, que superó los dos millones de euros, y la presencia de la bandera vaticana en el Palau de la Generalitat, Illa defendió que el Govern "ha hecho lo que tenía que hacer". "La actuación concuerda perfectamente con los criterios de un Estado aconfesional que también respeta y valora la visita de un líder como León XIV", señaló.
Identificación con los mensajes papales
Illa dijo sentirse "muy identificado" con los mensajes lanzados por el papa y subrayó la "sensibilidad y respeto" hacia Cataluña que mostró en todas sus intervenciones, especialmente en un contexto en el que, antes de la visita, existían dudas sobre el uso del idioma catalán por parte del pontífice.



