A tres días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia, 99 integrantes de la disidencia Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), al mando de Walter Mendoza, dejaron las armas, se quitaron sus uniformes e ingresaron a la Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en Valle del Guamuez, Putumayo, para iniciar su tránsito a la vida civil.
La instalación oficial de este espacio, el primero de los cinco autorizados por el presidente Gustavo Petro, tuvo lugar el 18 de junio y representa el avance más tangible de la apuesta de paz total impulsada por este Gobierno. Sin embargo, ha generado cuestionamientos desde distintos sectores, tanto por el momento en que se concretó, en la semana de las elecciones, como por las dudas sobre el alcance de los beneficios para los integrantes del grupo armado, los mecanismos para garantizar el cumplimiento de los compromisos adquiridos y las condiciones de seguridad para las comunidades aledañas.
Orden judicial y continuidad del proceso
Un día antes de la instalación, un juez de Valle del Guamuez ordenó suspender las actividades de la ZUT mientras se realiza la consulta previa con un resguardo indígena de la zona. Pese a ello, el Gobierno aseguró que el proceso continuaría porque los integrantes de la estructura ya habían sido trasladados al área de preconcentración y anunció que impugnará la decisión.
La ZUT fue creada mediante resolución presidencial y tendrá una vigencia inicial hasta diciembre de este año. Ese horizonte temporal deja su continuidad en manos del próximo presidente de Colombia, que será elegido este domingo.
Entrevista con Armando Novoa, jefe negociador del Gobierno
Desde Valle del Guamuez, Colombia+20 habló con Armando Novoa, jefe de la delegación del Gobierno en los diálogos con la CNEB, sobre los alcances de este paso, los retos de la zona y el futuro del proceso tras el cambio de gobierno.
¿Qué representa este paso para el proceso de paz con la CNEB?
Yo creo que es un logro importante para nosotros en la mesa de diálogos de paz. Aunque la instalación y la creación no es el único ni el elemento determinante para mostrar los avances de los diálogos, nos ha permitido encontrar una hoja de ruta para lograr avanzar en un modelo de paz que es gradual e incremental, en medio de conflictos de naturaleza territorial. También en medio de comunidades que demandan una presencia inmediata del Estado para atender sus necesidades más apremiantes. Entonces, es un logro que nos hace sentir alegría. Hemos logrado materializar un esfuerzo de más de dos años, pero es un primer paso. Vendrán retos mayores y esperamos que el gobierno entrante, cualquiera que sea, no los abandone con los ajustes que considere pertinentes.
Esta es la primera ZUT de la paz total y tiene fecha límite. ¿Qué pasará después del 7 de agosto?
Nosotros hemos afirmado con convicción que este esfuerzo de paz ha sido construido con un sentido superior a la controversia electoral. Eso significa que cualquiera que sea el resultado de las elecciones del próximo 21 de junio, el presidente que llegue debería hacer un examen frío, ponderado, objetivo y razonado sobre estos avances que ha dejado en el día de hoy un logro significativo en el desescalamiento de la violencia, que es la dejación de armas por parte de un grupo que tiene una influencia enorme en el territorio. El grupo está en disposición de continuar por ese camino del diálogo. El nuevo presidente tendrá que valorar si continúa este esfuerzo o lo abandona. Y si lo abandona, ¿cuál es el planteamiento que tiene a cambio para el país? No para la mesa de diálogos de paz, sino para las comunidades, para cumplir con el mandato que establece el artículo 22 de la Constitución que nos rige.
Los integrantes de la CNEB ya entraron a la ZUT. ¿Cómo serán los próximos días?
Tenemos unos retos importantes. Tenemos el reto de la seguridad perimetral de la zona de ubicación temporal. Tenemos el reto de lograr entrar con acciones inmediatas que permitan la capacitación en destrezas técnicas que le den herramientas a estas personas para vincularse a transformaciones territoriales, a partir de su propio esfuerzo, con programas que deben ser apalancados desde el Gobierno Nacional y también de la Comunidad Internacional. Nosotros le apostamos seriamente a construir una alianza territorial por el cambio, en la cual los integrantes de este grupo tendrían que tener una participación destacada una vez hagan el tránsito a la vida civil. Ese es un reto gigantesco. Tenemos el compromiso del grupo que ha manifestado su interés de que así sea. De tal manera que viene capacitación, educación, orientación para que puedan empoderarse en iniciativas económicas comunitarias para lograr separar esta región del país de las economías ilícitas. De hecho, en esta ZUT había un cultivo de hoja de coca y quienes contribuyeron a erradicar esa hoja de coca para crear la ZUT fueron ellos mismos. Entonces, creemos que ese es un buen ejemplo de lo que se podría replicar, extender y consolidar contando con la participación directa de las personas que van a estar aquí en el curso de los siguientes meses.



