En 2024, el presidente Gustavo Petro asistió a un evento de restitución de tierras en el que intercambió un sombrero con Salvatore Mancuso, excomandante de las AUC y nombrado gestor de paz. Parte del público vitoreó al exjefe paramilitar al grito de “¡mono, mono!”. Para el periodista Daniel Ruge, este acto inicialmente parecía un gesto de reconciliación, pero ahora, al cierre del gobierno Petro, lo considera apologético debido a la falta de resultados concretos de Mancuso como gestor.
Cuentas pendientes de Mancuso con la justicia
Mancuso todavía tiene cuentas pendientes con la justicia colombiana que quedaron suspendidas a cambio de su rol de gestor. Si no entregó resultados concretos, debería saldarlas, según Ruge. La justicia transicional, afirma, es la mejor alternativa para la reconciliación, pero debe cumplir con las víctimas y no ser un refugio para criminales.
Falta de reparaciones efectivas
Ruge contactó a la Unidad para las Víctimas, que confirmó que no ha habido ninguna indemnización con recursos propios de Mancuso desde el Fondo de Reparación. Además, señaló que el asunto no es prioritario y que a la Unidad le costó recabar la información. Caracol Radio tardó ocho meses en conocer los planes de gestores de paz como Mancuso.
Preocupación por el nuevo gobierno
El 7 de agosto se posesiona quien fuera abogado y facilitador civil de las AUC en Ralito. Los dieciséis jefes paramilitares que hoy son gestores de paz, y que poco han cumplido con reparaciones, están a punto de tener a uno de sus exasesores en la Casa de Nariño sin pagar aún sus deudas con la justicia, todo gracias a la negligencia del gobierno Petro, según Ruge. Ojalá en el mes que le queda al presente gobierno se demuestre que sí hubo reparaciones reales.



