La Universidad de Antioquia enfrenta un escándalo tras descubrir que 42 médicos utilizaron tecnología de punta para hacer trampa en el examen de admisión a especialidades. Los implicados emplearon gafas inteligentes, micrófonos inalámbricos y relojes inteligentes para burlar los controles académicos.
Según informó el decano de la Facultad de Medicina, Pablo Patiño, la red estaba organizada: los participantes capturaban imágenes de las preguntas dentro del aula y las enviaban a expertos externos, quienes respondían a través de microaudífonos Bluetooth. El Ministerio de Educación y la universidad evalúan sanciones adicionales, incluyendo acciones legales.
La sanción inmediata fue la anulación del examen para los implicados y una restricción de cinco años para volver a postularse. El ministro de Educación, Daniel Rojas, calificó el hecho como grave y advirtió que la vigilancia tradicional ya no es suficiente ante el avance tecnológico.
El caso ha reabierto el debate sobre la ética médica y la presión por obtener cupos en especializaciones públicas, donde la competencia es alta debido al costo elevado de las instituciones privadas. La universidad mantiene reserva sobre la identidad de los implicados mientras avanza la investigación.



