Militares reconocen ejecuciones extrajudiciales ante la JEP en Barranquilla
Militares reconocen ejecuciones extrajudiciales ante JEP

En una audiencia de reconocimiento de verdad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) realizada en Barranquilla, diez militares comparecieron ante las familias de víctimas de ejecuciones extrajudiciales ocurridas entre 2002 y 2008 en la región Caribe. Entre los comparecientes se encontraban los generales en retiro Hernán Giraldo Restrepo y Adolfo León Hernández Martínez, así como antiguos comandantes y oficiales vinculados a unidades que operaron en Cesar y La Guajira.

Más de 600 víctimas documentadas

La investigación de la JEP documentó al menos 604 víctimas en siete departamentos de la región Caribe, aunque las indagaciones abarcan cerca de 750 casos. Entre las víctimas hay campesinos, trabajadores informales, jóvenes de barrios populares, 26 menores de edad, 14 mujeres (una de ellas embarazada) y 31 integrantes de los pueblos indígenas Wiwa, Wayúu y Kankuamo. Gran parte de los hechos ocurrieron bajo la jurisdicción de la Décima Brigada Blindada y unidades como el Batallón de Artillería La Popa, en Valledupar.

El magistrado Óscar Parra explicó que la investigación se concentró en al menos 19 unidades tácticas y en la forma en que se consolidó un sistema de presiones, incentivos y encubrimientos para aumentar resultados operacionales. “No son manzanas podridas, fueron crímenes cometidos en el marco de políticas de ataque masivo y sistemático contra la población civil”, aseguró Parra.

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Familias exigen verdad y dignidad

La audiencia fue el escenario donde las familias volvieron a ponerles nombre y rostro a las víctimas. Gilma Mesa, esposa de una de las víctimas, expresó: “Hoy, después de 20 años se cumple algo muy importante, tanto como para mí, como mujer, como esposa, como madre de 3 hijos que dejó. También se cumple un momento que yo he anhelado y la lucha de 20 años todo este tiempo, de que hoy se va a esclarecer, y ellos le van a decir públicamente que mi esposo no era un guerrillero. Hoy se va a limpiar el buen nombre de Walbert, excelente padre, excelente ser humano, excelente hijo”.

Sin embargo, también hubo cuestionamientos. Marta Elena Díaz Ospina, madre de Douglas Alberto Tavera, asesinado en 2006 y presentado como baja en combate, manifestó su inconformidad: “Pensamos que íbamos a encontrar verdad, pero aquí no hemos encontrado verdad. Sentimos que ha sido otra burla más”. Díaz Ospina insistió en que su principal exigencia sigue siendo conocer en detalle qué ocurrió con su hijo y escuchar una explicación completa.

Víctimas piden reconocimiento de vulnerabilidad

Yoleides Johanna Montaño pidió a los comparecientes reconocer públicamente que las víctimas fueron escogidas precisamente por su vulnerabilidad: “Que reconozcan que aprovecharon esas condiciones: la pobreza y la humildad. Ustedes pudieron tomar decisiones diferentes, pero, por el contrario, decidieron que nosotras cargáramos con ese peso. Hoy, queremos que públicamente reconozcan su responsabilidad, porque lo mejor que pueden hacer con la no repetición de estos hechos es dar ejemplo. Que la verdad que hoy se aporta permita sanar, recuperar restos, devolver identidades y cerrar heridas que llevan años abiertas”.

Comparecientes reconocen su responsabilidad

Frente a ellas, algunos de los comparecientes reconocieron su responsabilidad. El general en retiro Adolfo León Hernández afirmó: “Con profunda vergüenza reconozco que mi manera de ejercer el mando, la presión por los resultados que transmití, la estructura que mantuve y los controles insuficientes que permití contribuyeron esencialmente a que esta práctica criminal continuara”. Por su parte, el coronel en retiro Gustavo Ovidio Díaz Tamayo admitió que durante su comandancia del Grupo Rondón en 2008 la mayoría de las operaciones terminaron convirtiéndose en ejecuciones extrajudiciales.

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“Existía una presión por los resultados y yo me sometí, o continué, con esa presión por los resultados que siempre estaba reflejada en unas tablas que, desde que llegué al Grupo 'Rondón', nos hacían ver cada quince días en programas radiales o, incluso, en las mismas visitas realizadas al Grupo 'Rondón' por las diferentes instancias superiores, como la brigada, la división y, en algunos casos, la Inspección del Ejército o el mismo Comando del Ejército”, señaló el exoficial, describiendo un sistema permanente de exigencia de resultados operacionales por parte de los distintos niveles de mando del Ejército.