Un equipo de científicos del Schmidt Ocean Institute pasó 35 días explorando la Zona de Megatransformación y Fractura de Doldrums, una región remota en el océano Atlántico ubicada a casi 1.300 kilómetros de la costa nororiental de Brasil. Durante la expedición, los investigadores descubrieron nuevas fuentes hidrotermales y lograron un avistamiento excepcional: dos calamares de aleta grande (Magnapinna sp.), la especie de calamar que habita a mayor profundidad.
Avistamiento a 4.300 metros
Los calamares fueron observados a una profundidad de 4.300 metros. “Los avistamientos de estos animales son extremadamente raros; ¡ver dos en una sola inmersión es aún más emocionante!”, señalaron desde el Instituto. Estos calamares poseen ocho brazos y dos tentáculos que pueden alcanzar hasta ocho metros de longitud, adaptación que les permite cazar en las profundidades donde los recursos son escasos. Una característica peculiar es la curvatura de sus brazos y tentáculos, similar al codo humano, que según los científicos evita que sus apéndices delgados se enreden.
Importancia del hallazgo
Aaron Micallef, jefe científico de la expedición, afirmó: “Incluso en el océano Atlántico, donde las fronteras de las placas tectónicas se han estudiado durante décadas, todavía hay lugares donde una primera observación de cerca puede revelar algo completamente nuevo”. Y concluyó: “Esta expedición demostró que, incluso en uno de los rincones más remotos del océano, nuestro planeta sigue vivo, dinámico y lleno de sorpresas”.
Descubrimientos adicionales
Además de los calamares, el equipo identificó nuevas fuentes hidrotermales, estructuras del lecho marino que liberan agua calentada en la corteza terrestre. Estos hallazgos subrayan la importancia de seguir explorando las profundidades oceánicas, donde aún quedan muchos secretos por descubrir.



