“Una imagen vale más que mil palabras”. Esa fue la frase con la que José Yunis Mebarak, coordinador del programa REM Visión Amazonía del Ministerio de Ambiente, hizo entrega del mapa biofísico de Colombia este 11 de junio. El instrumento, que muestra en detalle las más de 114 millones de hectáreas de su área continental e insular, no se actualizaba hace casi tres décadas. Hoy, sin embargo, ayuda a dimensionar mejor dónde se conservan los bosques del país y dónde los hemos perdido.
Un mapa renovado con tecnología de punta
Para construir el mapa se utilizó un radar de la NASA que permite determinar las distintas alturas y relieves del país. Esta herramienta, denominada radar interferométrico, fue clave para generar un modelo digital de elevación de alta precisión. El último mapa de este tipo, de relieve en 3D, había sido elaborado hace aproximadamente 30 años, por lo que esta actualización representa un avance significativo en la cartografía nacional.
Beneficios para la conservación ambiental
El nuevo mapa biofísico no solo ofrece una representación detallada del terreno, sino que también permite identificar áreas críticas de deforestación y pérdida de bosques. Con esta información, las autoridades ambientales podrán tomar decisiones más informadas para la protección de ecosistemas estratégicos como la Amazonía. Además, el mapa facilitará el monitoreo de cambios en la cobertura vegetal y apoyará iniciativas de restauración ecológica.
Un esfuerzo interinstitucional
El proyecto fue liderado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en alianza con el programa REM Visión Amazonía y otras entidades. La colaboración con la NASA permitió acceder a tecnología de última generación, garantizando la precisión de los datos. Este mapa se suma a otras herramientas de información geográfica que buscan fortalecer la gestión ambiental en Colombia.
La entrega del mapa biofísico representa un hito para la planificación territorial y la lucha contra la deforestación. Con una resolución sin precedentes, este instrumento se convierte en un aliado indispensable para investigadores, formuladores de políticas y comunidades locales comprometidas con la conservación de los recursos naturales.



