Núcleo de hielo revela contaminación por mercurio desde hace 4.000 años
Hielo revela contaminación por mercurio desde hace 4.000 años

Un estudio internacional liderado por el Instituto de Química Física Blas Cabrera (IQF-CSIC) ha reconstruido la historia de la contaminación por mercurio a partir de un núcleo de hielo de 1.250 metros de profundidad extraído en Groenlandia. Los resultados, publicados en la revista Science Advances, revelan evidencias de contaminación desde hace 12.000 años hasta la actualidad, y muestran que el ser humano ha contaminado el medioambiente con mercurio desde hace aproximadamente 4.000 años, mucho antes de lo que se creía.

Un registro único en el hielo

El núcleo de hielo glaciar, obtenido en el marco del Proyecto de Núcleos de Hielo del Este de Groenlandia, abarca todo el Holoceno, desde hace 11.700 años hasta hoy. Tras su extracción, fue procesado en tres fases: primero se cortó en trozos equivalentes a periodos de cinco años; luego se limpió para evitar contaminación cruzada; y finalmente se derritió en el laboratorio para su análisis. “Este registro es único por su duración y su alta resolución temporal”, destaca Ari Feinberg, investigador del IQF-CSIC y autor principal del estudio.

Emisiones antrópicas en la Edad de Bronce

Los resultados indican que las emisiones humanas de mercurio comenzaron al menos durante la Edad de Bronce, hace unos 4.000 años. El equipo subraya que estas emisiones pasadas fueron lo suficientemente significativas como para dejar huella en el hielo de Groenlandia. “Solemos pensar que los humanos llevamos contaminando el planeta solo un par de siglos, pero esta nueva investigación revela que, en el caso del mercurio, hablamos de milenios”, explica Feinberg.

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Posibles fuentes históricas

Las fuentes de estas primeras emisiones podrían haber sido el refinado de minerales de cobre y estaño, o el uso de cinabrio, un mineral rico en mercurio empleado como pigmento rojo y medicamento. “Arqueólogos han encontrado niveles altos de mercurio en huesos humanos de yacimientos funerarios de la península ibérica, lo que sugiere que el cinabrio se utilizó de forma generalizada en ese periodo. La señal captada en el núcleo de hielo de la remota zona central de Groenlandia podría ser un indicio temprano de que las emisiones de mercurio ya eran lo suficientemente elevadas como para extenderse por toda la atmósfera del hemisferio norte”, señala el investigador.

Aumento de la contaminación con el tiempo

Los datos del núcleo de hielo muestran que la contaminación no ha hecho sino agravarse: la acumulación de mercurio en Groenlandia se multiplicó por 2,7 desde el siglo XIII y por 7,4 a partir de 1840, coincidiendo con la Revolución Industrial. La metodología empleada permite distinguir estas emisiones humanas de los picos naturales de mercurio provocados por erupciones volcánicas, como las del volcán Laki en Islandia (1783) o el Novarupta en Alaska (1912).

Implicaciones para la salud y el medioambiente

El mercurio es un metal tóxico que se acumula en la cadena alimentaria marina, especialmente en peces grandes como el atún. La exposición humana se produce principalmente a través del consumo de marisco y puede causar daños neurológicos y cardiovasculares. Para minimizar estos riesgos, en 2017 entró en vigor el Convenio de Minamata sobre el Mercurio, cuyo objetivo es reducir su uso. Sin embargo, según Feinberg, “la capacidad para evaluar la eficacia del Convenio y pronosticar la recuperación del ecosistema se ve dificultada por las incertidumbres asociadas a las emisiones históricas humanas”.

Hacia una mejor monitorización

Este estudio aporta nuevas evidencias de que los humanos comenzaron a alterar los niveles de mercurio en el medioambiente antes de lo pensado, lo que obligará a reevaluar la cantidad de mercurio de origen humano presente hoy. “Esperamos que esto ayude a mejorar los modelos actuales de emisiones de mercurio y con ello poder monitorizar y limitar su uso”, concluye Alfonso Saiz López, investigador del IQF-CSIC y coautor del estudio.

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