Una jornada electoral que registró una participación superior al 60% terminó con episodios de tensión en sectores específicos del oriente de Cali. El alcalde Alejandro Eder presentó un balance de seguridad en el que resaltó el comportamiento pacífico de la mayoría de los ciudadanos, pero fue contundente al anunciar acciones legales contra un grupo reducido de "desadaptados" que intentaron alterar el orden público.
Capturas y recompensas contra los violentos
El mandatario confirmó que las autoridades ya lograron los primeros resultados en la judicialización tras los incidentes en puntos como Puerto Rellena y la Autopista Suroriental. "Anoche capturamos a dos inicialmente. Aparentemente ya tenemos a dos más. Estoy esperando que me confirmen", declaró Eder en entrevista con Mañanas Blu.
Para agilizar la identificación del resto de los responsables de los daños a bienes públicos, el gobierno local puso en marcha un plan de choque económico y de inteligencia. "Desde anoche mismo, anunciamos una bolsa de recompensas por 200 millones de pesos y esperamos en las próximas horas estar publicando fotos y afiches de las personas que estamos buscando", puntualizó el alcalde, dejando claro que no habrá impunidad para quienes vandalizaron la infraestructura de la ciudad.
Vandalismo focalizado y control policial
A pesar de la magnitud de la concentración en Puerto Rellena, donde se reunieron cerca de 4.000 personas, el alcalde aclaró que la inmensa mayoría se comportó adecuadamente. Sin embargo, un grupo de aproximadamente 100 a 150 personas inició ataques contra el mobiliario urbano. "Fueron 15 cámaras afectadas en distintos puntos... solo tres fueron derribadas, pero en general ya están recuperadas", explicó el mandatario. Asimismo, informó que tres estaciones del sistema MIO resultaron afectadas y un bus sufrió la rotura de su parabrisas.
Eder aprovechó para resaltar la labor de la fuerza pública, calificando a los agentes como "unos berracos, la verdad, muy valientes, muy en la jugada", destacando que su intervención rápida evitó que la situación se propagara a otras zonas de Cali.
No es un nuevo estallido social
Frente a las comparaciones con los disturbios de años anteriores, Alejandro Eder fue tajante al afirmar que la situación actual es radicalmente distinta. "Esto no se puede comparar con lo que pasó hace 5 años en Cali. Son dos fenómenos muy distintos. Esto fue algo muy concentrado en un sector muy puntual... con un grupo relativamente pequeño de vándalos", afirmó. El alcalde concluyó con un mensaje de firmeza democrática, asegurando que se han reforzado los ocho puntos críticos de la ciudad con 1,000 policías adicionales y centenares de soldados.



