Pobreza extrema en Colombia: fracaso en la meta ODS 2030
Pobreza extrema en Colombia: fracaso en la meta ODS

Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establece la eliminación de la pobreza extrema para 2030. La meta es clara: “erradicar para todas las personas y en todo el mundo la pobreza extrema”. Sin embargo, a tres años del plazo, Colombia no alcanzará este propósito. La lucha contra la pobreza ha sido un fracaso rotundo.

La línea de pobreza extrema y los datos del Dane

En Colombia, la línea de pobreza extrema se sitúa en 236.580 pesos mensuales por persona, equivalente al costo de una canasta básica de alimentos. Esta frontera marca el límite del hambre y la desnutrición. Resulta difícil entender el optimismo del gobierno nacional y de varios alcaldes ante los datos publicados por el Dane. Según la cifra de 2025, en el país hay 4,9 millones de personas en pobreza extrema, una cantidad superior a los 4,7 millones registrados en 2017. En lugar de disminuir, la pobreza ha aumentado. En un país tan rico como Colombia, estos resultados son inaceptables.

La posibilidad histórica de acabar con la pobreza

Desde el siglo XIX, los economistas han sostenido que es posible erradicar la pobreza y que ninguna persona en el mundo debería tener necesidades básicas insatisfechas. Keynes, en 1930, pronosticó que este objetivo se alcanzaría en 2030, cuando todos los individuos pudieran ejercer su libertad real y vivir “sabia y agradablemente bien”. La sociedad habría creado las condiciones para que cada persona lleve la vida que considere valiosa. Pero el sueño de Keynes, al igual que el de los ODS de Naciones Unidas, no se cumplirá. En el planeta Tierra abundan los pobres.

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El ejemplo de China y la miopía de los optimistas

Entre 1985 y 2015, China sacó de la pobreza extrema a 800 millones de personas. ¡Es posible lograrlo! La miopía de quienes cantan victoria se explica porque solo observan lo ocurrido después de la pandemia, cuando los pobres extremos llegaron a 8,4 millones. Es evidente que en los últimos años la cifra se ha reducido, pero la situación sigue siendo peor que en 2017 y es inaceptable frente a los compromisos de los ODS. Sin duda, durante la pandemia la situación era peor, pero los avances logrados siguen siendo modestos. Una de las dificultades que impiden avanzar más rápido es la falta de coordinación entre la Nación y los gobiernos locales. Los gobiernos de ciudades y departamentos tienen un papel crucial en la lucha contra la pobreza.

Brechas escandalosas entre ciudades y regiones

Preocupan, además, las brechas tan escandalosas que existen entre las ciudades. A nivel nacional, la incidencia de la pobreza extrema es del 9,6%. En las áreas urbanas es del 6,9%, mientras que en las zonas rurales alcanza el 19,1%. La ciudad con mejor desempeño es Manizales, con una incidencia del 2,5%, y la peor es Quibdó, con un 32,5%. Habría que explicar por qué, en una región tan rica como el litoral Pacífico, el ingreso de la tercera parte de la población está por debajo de la línea de pobreza. Esto es la expresión de una falla estructural en el modelo de desarrollo: no se ha logrado convertir la riqueza en bienestar para la mayoría de la población.

Un fracaso nacional doble

El fracaso nacional es doble. Por un lado, la pobreza extrema se mantiene y, en el mediano plazo, no disminuye. Por el otro, no se dan pasos efectivos para reducir las brechas, que continúan incrementándose. El primer paso para transformar la situación actual es reconocer que el país va mal. No tiene sentido cantar victoria. El paso siguiente es aceptar que la eliminación de la pobreza es una meta alcanzable, y mucho más en un país rico como Colombia.

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