La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este martes que el brote del virus Bundibugyo del Ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) continúa expandiéndose. Hasta el 4 de julio se habían registrado 1.561 casos, 506 muertes y 254 personas recuperadas. Además, hay más de 10.000 contactos que permanecen bajo seguimiento.
Magnitud del brote aún no está clara
Anne Ancia, representante de la OMS en el país, señaló que “la verdadera magnitud del brote aún no se ha establecido por completo. Nos gustaría decir que la situación se está estabilizando, pero, sinceramente, todavía no podemos afirmarlo”. La OMS está reforzando la investigación del historial de cada caso de infección “para comprender realmente la cadena de transmisión”, así como aislar los casos y dar seguimiento a sus contactos.
Ensayo clínico para encontrar tratamientos
El 2 de julio inició un ensayo clínico destinado a identificar tratamientos eficaces, ya que actualmente no existe una cura aprobada para la enfermedad causada por la especie Bundibugyo del virus del Ébola. El estudio evaluará dos terapias: el anticuerpo monoclonal MBP134 y el antiviral remdesivir. “Estos medicamentos se administrarán por separado o en combinación para evaluar su capacidad de mejorar la supervivencia de las personas afectadas por la enfermedad causada por el virus Bundibugyo”, explicó Ancia. La OMS afirmó que actualmente hay disponibles más de 1.200 dosis de tratamiento y podrán incorporarse nuevas terapias al ensayo conforme surjan nuevas evidencias científicas.
Síntomas y formas de contagio del ébola
Esta enfermedad suele contagiarse por medio de los fluidos corporales de una persona infectada, ya sea enferma o fallecida. Por eso, las autoridades recomiendan evitar cualquier contacto con sangre, orina, heces, saliva, sudor, vómito, leche materna, líquido amniótico, semen y fluidos vaginales de personas enfermas. También con la ropa o las sábanas que hayan podido estar en contacto con el paciente.
De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, una persona puede “empezar a sentirse mal entre 2 y 21 días después del contacto con un ortoebolavirus (como se conoce al grupo de virus que causan la enfermedad). Sin embargo, en promedio, los síntomas comienzan entre 8 y 10 días después de la exposición.
Primero, los pacientes suelen presentar “síntomas secos” como fiebre, dolores y molestias en músculos y articulaciones, dolor de cabeza intenso, debilidad y fatiga. Después, tras cuatro o cinco días, la enfermedad suele empeorar y puede causar pérdida de apetito, sangrado, náuseas, dolor abdominal y diarrea y vómito. También puede haber erupción cutánea y convulsiones.



