Las navieras que operan cruceros han implementado estrictos protocolos sanitarios para evitar la presencia de ratas y reducir los riesgos asociados al hantavirus. Estas medidas incluyen inspecciones periódicas, sellado de posibles accesos y control de residuos.
Según fuentes del sector, las embarcaciones deben cumplir con normativas internacionales que exigen revisiones constantes en áreas como cocinas, bodegas y zonas de almacenamiento. Además, se utilizan trampas y sistemas de monitoreo para detectar roedores.
El hantavirus, transmitido por roedores, puede causar enfermedades graves en humanos. Por ello, las compañías de cruceros han reforzado la limpieza y desinfección de superficies, así como la capacitación del personal en prevención.
Las autoridades sanitarias recomiendan a los pasajeros reportar cualquier señal de roedores y seguir las indicaciones de la tripulación. Estas acciones buscan garantizar la seguridad a bordo y evitar brotes.



