La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha aclarado que actualmente no existe una cura específica para el hantavirus, una enfermedad viral transmitida por roedores. Los tratamientos disponibles se centran en el manejo de los síntomas y el soporte vital, especialmente en casos graves que pueden incluir insuficiencia respiratoria.
Según la OMS, el hantavirus puede causar dos síndromes principales: el síndrome pulmonar por hantavirus (SPH) y la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR). Ambos requieren atención médica inmediata y, en muchos casos, hospitalización. No existen antivirales aprobados específicamente contra el virus, aunque en algunos estudios se ha evaluado la ribavirina sin resultados concluyentes.
La prevención sigue siendo la herramienta más efectiva. La OMS recomienda evitar el contacto con roedores y sus excrementos, sellar grietas en viviendas, almacenar alimentos en recipientes herméticos y ventilar espacios cerrados antes de limpiarlos. En zonas endémicas, se aconseja usar mascarilla y guantes al manipular materiales potencialmente contaminados.
El diagnóstico temprano es crucial para mejorar el pronóstico. Los síntomas iniciales, como fiebre, dolores musculares y fatiga, pueden confundirse con otras enfermedades, por lo que la OMS insta a los sistemas de salud a mantener una alta sospecha clínica en regiones con casos reportados. La notificación oportuna a las autoridades sanitarias permite activar protocolos de control.



