El pasado 8 de noviembre de 2025, una tragedia enlutó al barrio Santa Rita, en la localidad de San Cristóbal de Bogotá. El taxista Eduardo Chalá arrolló a un grupo de peatones, dejando 11 personas heridas, entre ellas cuatro menores de edad. Siete meses después, el proceso judicial avanza y la defensa del responsable solicitó este lunes casa por cárcel.
Solicitud de prisión domiciliaria
El abogado defensor Saúl León pidió ante la juez que lleva el caso que se conceda prisión domiciliaria u hospitalaria para el imputado, argumentando razones de salud y la ausencia de antecedentes penales. El anuncio de la sentencia condenatoria fue aplazado para estudiar la petición. La medida de aseguramiento contra el conductor sigue vigente, por lo que permanece privado de la libertad mientras avanza el juicio.
“Su señoría, esta defensa técnica debe indicar que el ciudadano Eduardo Chalá Franco, quien cuenta con 56 años de edad, tiene un cuadro de polimorbilidad crónica que está acreditada en su historia clínica y exige un entorno de estabilidad clínica ininterrumpida”, declaró su apoderada en la audiencia.
Problemas de salud del acusado
Las enfermedades informadas por el apoderado ante la juez incluyen diabetes tipo 2 no controlada, hipertensión arterial y dislipidemia severa con riesgo de pancreatitis aguda, que “requiere atención hospitalaria de alta complejidad”. También se mencionan hipotiroidismo, hiperplasia en la próstata y una enfermedad de 25 años de evolución que le ha generado “tumefacciones dolorosas”, afectando sus manos y requiriendo intervención quirúrgica.
¿Qué ocurrió la noche del atropellamiento?
El 10 de noviembre de 2025, dos días después de los hechos, la Fiscalía presentó al conductor ante un juez de control de garantías. En esa diligencia se le imputaron los delitos de homicidio en grado de tentativa y lesiones personales dolosas agravadas. El hombre aceptó los cargos.
Según las investigaciones de la Fiscalía y la Policía, Chalá Franco conducía un taxi por el barrio Santa Rita cuando perdió el control del vehículo. Las autoridades determinaron que se movilizaba a exceso de velocidad y bajo los efectos del alcohol. Las pruebas del Instituto Nacional de Medicina Legal indicaron que presentaba grado tres de alcoholemia.
La pérdida de control terminó en una violenta secuencia que dejó once personas lesionadas, entre ellas cuatro menores de edad. Las víctimas fueron trasladadas a diferentes centros asistenciales; dos de los menores ingresaron en estado crítico. El vehículo impactó contra varias personas que estaban en una esquina del sector y luego chocó contra la fachada de un inmueble.



