El auge de las estafas digitales tiene en alerta a expertos en ciberseguridad y autoridades, especialmente por una técnica que cada vez gana más terreno: el ‘spoofing’, una modalidad de suplantación de identidad que puede dejar a una persona sin dinero en cuestión de segundos.
De acuerdo con entidades financieras, este tipo de fraude consiste en que los delincuentes se hacen pasar por una persona o institución confiable —como un banco— para engañar a la víctima y obtener sus datos personales o bancarios. El ‘spoofing’ no es un solo método, sino un conjunto de técnicas que puede presentarse a través de llamadas telefónicas, mensajes de texto, correos electrónicos o incluso páginas web falsas.
Por ejemplo, uno de los casos más comunes ocurre cuando una persona recibe una llamada aparentemente del banco. El número que aparece en pantalla parece legítimo, pero en realidad ha sido falsificado. Durante la llamada, el estafador asegura que hay un problema con la cuenta y solicita datos para “verificar” la identidad. También son frecuentes los mensajes de texto o correos electrónicos con enlaces que redirigen a páginas falsas que imitan a la perfección sitios oficiales.
Expertos advierten que el peligro del ‘spoofing’ radica en su rapidez y efectividad. Una vez que el delincuente obtiene los datos necesarios, puede hacer transferencias o compras casi de inmediato. Análisis de ciberseguridad señalan que este tipo de estafas puede derivar en el robo total de fondos en cuestión de segundos, convirtiendo un simple descuido en una pérdida económica grave. El problema se agrava porque muchas de estas operaciones se hacen con credenciales legítimas, lo que dificulta su reversión por parte de los bancos.
En Colombia, una alta proporción de ciudadanos ha experimentado algún tipo de ataque en línea, incluyendo intentos de fraude o robo de identidad digital. Además, autoridades y organismos de seguridad han alertado recientemente sobre el incremento de estas estafas, especialmente en temporadas donde hay más actividad digital, como pagos, declaraciones o transacciones en línea.
El éxito del ‘spoofing’ se basa en la ingeniería social, es decir, en manipular psicológicamente a las víctimas. Los delincuentes suelen generar urgencia o miedo, asegurando que hay un problema con la cuenta o una transacción sospechosa. Esto lleva a que las personas actúen sin verificar la información, entregando datos sensibles sin darse cuenta del engaño. Ante este panorama, expertos y entidades financieras recomiendan no compartir datos personales por teléfono o correo, colgar inmediatamente si se sospecha y contactar directamente al banco por canales oficiales.



