Una historia de amor y discriminación conmocionó al público del Festival Internacional de Cine de Cannes el año pasado y le mereció el máximo galardón de la franja Un certain regard (Una cierta mirada), donde también participó la película colombiana “Un poeta”, que recibió el premio especial del jurado. “La misteriosa mirada del flamenco”, la ópera prima del director chileno Diego Céspedes, se llevó los aplausos esa noche y, desde entonces, ha continuado una gira por algunos de los eventos cinematográficos más importantes a nivel global y ahora llega al mundo del streaming.
Sinopsis de la película
En esta película, que mezcla una estética western con el drama y la fantasía, se cuenta la historia de un grupo de artistas queer que habitan la cantina de un pequeño pueblo minero en el desierto de Atacama (norte de Chile). Allí es donde crece Lidia (Tamara Cortés), que para el momento de esta historia ya tiene once años, pero que desde que era una bebé fue acogida por Flamingo (Matías Catalán), una de las bailarinas del lugar.
La relativa calma en la que vive este grupo se rompe cuando los rumores de una peligrosa enfermedad transmitida a través de la mirada de hombres enamorados pone nerviosa a la comunidad. A raíz de esta situación, Lidia empieza a darse cuenta de la violencia y el ostracismo al que han condenado a su comunidad, y decide tomar cartas en el asunto.
El mensaje del director
Céspedes abre así la pregunta sobre el estigma con el que las personas con VIH han tenido que convivir desde los años ochenta, al igual que la discriminación que todavía enfrenta la comunidad LGBTIQ+ en muchos lugares del mundo. Ahora bien, el director aclaró que “no quería hacer un panfleto”. “La película no habla solamente del VIH Sida. Me interesaba mostrar cómo se había ejercido la violencia contra una comunidad, no por una enfermedad, sino por sus identidades sexuales y de género, pero sobre todo quería contar la historia de un grupo de personas que encontraron un lugar y armaron una familia”, afirmó.
De la misma manera, si bien se trata de una historia con la que busca denunciar una situación de discriminación que sigue vigente, para él es más una historia de amor, de comunidad y humanidad. “No creo que LGBTIQ+ sea un género cinematográfico, así como no existe el cine heterosexual. Estoy totalmente en contra de eso porque el cine no funciona así, todos contamos desde nuestras orillas y yo no soy la excepción”, contó. Durante una rueda de prensa, Céspedes dio más detalles sobre cómo se construyó “La misteriosa mirada del flamenco”, que desde el pasado 12 de junio está disponible en MUBI.
El origen de la historia
“Siempre digo que es algo que no es tan directo como pensé. De hecho, fue cuando ya había escrito algunas versiones del guion que me di cuenta de que estaba hablando de eso. Mis papás tenían una peluquería con maricas; todos los que trabajaban ahí murieron de sida. Entonces, desde muy chico estuve expuesto a los prejuicios frente a esta enfermedad y le tenía mucho terror. Después, cuando yo también fui maricón, me empecé a relacionar aún más con eso. Lo digo claramente: realmente fue una relación indirecta la de la película y la peluquería, pero sí me di cuenta después de que había nacido de algo que conocía muy bien, incluso sin pertenecer literalmente a esa historia”, explicó el director.
El punto de vista de Lidia
La narración está atada al punto de vista de Lidia, una niña de once años. Preguntado sobre el efecto que quería generar con esa mirada, Céspedes respondió: “Creo que pasa mucho hoy, sobre todo con estos gobiernos de ultraderecha, que las comunidades trans han vuelto a ser muy señaladas porque, claramente, es lo más fácil. Es decir, situar un enemigo en común al que todos odien es lo más sencillo. Pero, cuando contamos la historia desde el punto de vista de una niña, lo que hacemos es refutar esa idea sobre las comunidades trans y maricas, que justamente te dicen que son el enemigo. Acá decimos: a ver, cuando un ser humano inocente crece, no ve qué tiene la otra persona entre las piernas; es totalmente inútil saberlo o darle una importancia que no tiene. Esta niña habla desde el desprejuicio de la inocencia, que es algo hermoso: la no exposición a las oscuridades del mundo adulto. Es una niña que no se pregunta por cómo se identifican las personas que la rodean, sino que reconoce en ellas seres que la aman, que la protegen, que tienen un montón de cosas malas, pero que, principalmente, le hacen sentirse querida”.
Realismo y fantasía
En la película confluyen el realismo y la fantasía, creando una atmósfera onírica. El director explicó cómo hiló ambas perspectivas: “También fue de una manera bien intuitiva y natural. Creo que la fantasía responde a lo que no entendemos, y justamente había mucho que no se entendía en esta historia, tanto para los personajes como para mí. Entonces, la fantasía llegó a ocupar un lugar que estaba vacío, y lo hizo de una manera muy linda. Mezclar esas dos cosas —quienes crean la fantasía y la fantasía misma— me resultaba súper natural. Creo que estuvo desde el principio de la película, desde la idea inicial, y se mantuvo, aunque después bajó un poco porque lo humano creció más. Pero era algo natural para los personajes. Los personajes viven mucho en la fantasía. Incluso esta casa y esta familia, que son muy honestas en sus sentimientos, para muchos ya eran una fantasía. Entonces, la fantasía es parte de ellos”.



