El Puente del Común: Un testimonio arquitectónico que resiste al tiempo
Los monumentos urbanos constituyen hitos fundamentales para la preservación de la memoria colectiva de múltiples generaciones. Su destrucción representa una violencia irresponsable que conduce al olvido histórico. Afortunadamente, en las riberas del río Bogotá a su paso por el municipio de Chía, aún se erige imponente el gran hito arquitectónico del siglo XVIII en Colombia, conocido como el Puente del Común.
Una placa que narra la historia
Una placa conmemorativa instalada en el puente funciona como un valioso auxiliar de la memoria colectiva. El texto reza: "Reynando la Magestad del Señor D Carlos IV, y siendo virrey de este Nuevo Reyno de Granada el excelentísmo Señor Don Josef Ezpeleta y Galdeano, se construyó esta obra del puente y sus camellones en 31 de diciembre de 1792". Esta inscripción no solo documenta la fecha exacta de construcción, sino que también sitúa la obra en su contexto histórico y político colonial.
El ingeniero detrás de la obra maestra
El diseño y dirección de la construcción del Puente del Común recayó en el ingeniero militar Domingo Esquiaqui. Natural de Cádiz, España, Esquiaqui estudió en el prestigioso Real Colegio de Artillería de su ciudad natal antes de trasladarse a Cartagena de Indias a finales de 1770. En la ciudad amurallada, se desempeñó como ingeniero en las obras de fortificación de esa importante plaza militar.
Tras la insurrección de los comuneros del Socorro, el arzobispo virrey lo llamó a Santafé para que diseñara un plan de defensa. Sin embargo, el terremoto del 12 de febrero de 1785 alteró radicalmente sus planes. Esquiaqui tuvo que ocuparse de evaluar los daños en templos y el palacio virreinal, además de dirigir las obras de reforzamiento más urgentes mientras supervisaba la reconstrucción de torres y cubiertas.
Características arquitectónicas excepcionales
La obra cumbre de Domingo Esquiaqui, el Puente del Común, presenta características técnicas y estéticas notables:
- Longitud total de 32,86 metros
- Cinco arcos de media elipse que distribuyen eficientemente las cargas
- Estribos provistos de tajamares para proteger la estructura contra la fuerza del agua
- Plazuelas de herradura en ambos extremos que facilitaban el tránsito
- Una docena de pilastras decorativas terminadas en pirámides cuadriláteras coronadas por globos
- Construcción realizada con piedra labrada y ladrillos de alta calidad
Legado arquitectónico e histórico
Además del Puente del Común, Esquiaqui dejó otro importante legado: el Plano geométrico de la ciudad de Santafé de Bogotá elaborado en 1791, considerado el mejor de cuantos se habían realizado de la ciudad hasta ese momento. Su obra representa la influencia del diseño arquitectónico de la Real Academia de San Fernando en el territorio neogranadino, demostrando que la historia de la ingeniería civil en Colombia es anterior a la independencia.
Este puente histórico no solo constituye una obra de ingeniería excepcional, sino que simboliza la resistencia de la memoria colectiva frente al paso del tiempo y los cambios sociales. Su preservación representa un compromiso con la identidad histórica colombiana y el reconocimiento de las raíces arquitectónicas que precedieron a la formación de la nación.



