La monumental obra de Gaudí alcanza un hito histórico en Barcelona
La Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona ha logrado un hito arquitectónico mundial al convertirse en la iglesia más alta del planeta, con su torre central alcanzando los 172,5 metros. Esta obra colosal, diseñada por el visionario arquitecto Antoni Gaudí hace más de 140 años, supera así al templo de Ulm en Alemania que ostentaba anteriormente el récord.
Un logro técnico con significado espiritual
En una plataforma a 54 metros de altura, trabajadores ultiman entre andamios la enorme pieza que completará la cruz tridimensional que corona la torre de Jesucristo. Una grúa amarilla de gran tamaño alzará próximamente esta pieza final, asistida por escaladores especializados. Según el arquitecto responsable Mauricio Cortés, "Gaudí no quería sobrepasar esta cota, la de la obra de Dios", refiriéndose a que la cima quedará deliberadamente unos metros por debajo de la montaña de Montjuic (177 metros).
La torre será bendecida el 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte del genial arquitecto catalán, enterrado en la cripta de esta basílica que dirige desde 1883. Jordi Faulí, arquitecto director de las obras desde hace más de una década, explica: "Con la colocación de la cruz estaremos casi al 80% del conjunto construido".
El conflicto que mantiene en vilo la finalización
Sin embargo, este logro arquitectónico se ve ensombrecido por un complejo conflicto inmobiliario que amenaza con retrasar indefinidamente la conclusión total del proyecto. La junta constructora, una fundación canónica privada, había planeado originalmente terminar la obra en 2026, pero la pandemia de coronavirus detuvo el turismo mundial y congeló los ingresos que principalmente provienen de las entradas de visitantes y donativos privados.
Ahora, con el turismo recuperado (4,8 millones de visitantes en 2024), la junta se resiste a fijar una nueva fecha para completar las partes pendientes, especialmente la controvertida fachada de la Gloria y sus cuatro campanarios. El proyecto requiere una gran escalinata y plaza en la entrada principal, lo que implicaría derribar varios edificios de viviendas cuyos habitantes llevan años luchando para impedirlo.
La batalla de los vecinos afectados
"Nuestros pisos son legales", proclama una pancarta que cuelga de uno de los inmuebles afectados. Los residentes aseguran que compraron sus viviendas correctamente, sin que nadie les advirtiera que la zona podría formar parte del conjunto del templo. Salvador Barroso, presidente de la Asociación de Afectados por las Obras de la Sagrada Familia, reclama: "La Sagrada Familia es propietaria de un terreno, no es propietaria del resto. Entonces, ¿por qué tiene que venir a mi casa?".
Barroso, quien adquirió su vivienda a finales de la década de 1980, argumenta que solo comenzó a escuchar hablar del proyecto de la escalinata después de que los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992 transformaran la ciudad en un icono turístico. "Esto lo que es realmente es un negocio", asegura sobre el desarrollo del templo.
Fidelidad al proyecto original versus realidad actual
Los vecinos cuestionan además si la polémica escalinata formaba parte del proyecto original de Gaudí, cuyas maquetas fueron destruidas en gran parte durante la Guerra Civil (1936-1939). Este argumento es frecuentemente utilizado por quienes critican que el templo ha perdido la esencia de su creador.
Frente a estas críticas, Faulí defiende: "Estamos, en todas las partes del proyecto, siguiendo con fidelidad lo que Gaudí quería", recordando que parte de las maquetas fueron reconstruidas por discípulos del arquitecto y que existen otros documentos salvados. "Gaudí era un arquitecto extraordinario y vale la pena seguir su proyecto y acabarlo", añade con la esperanza de encontrar una "solución justa" para construir la fachada de la Gloria.
Mediación municipal y futuro incierto
El conflicto deberá ser mediado por el Ayuntamiento de Barcelona, que en plena crisis de acceso a la vivienda en la ciudad asegura que no habrá ningún acuerdo que no garantice soluciones habitacionales para los vecinos afectados. Esta postura institucional añade otra capa de complejidad a una situación ya de por sí delicada.
Barroso, representante de los vecinos, confiesa: "Espero que se solvente el litigio. Lo que no sabría decir es si se va a solventar en los juzgados o... sentados en una mesa". Esta incertidumbre refleja el estado actual de las negociaciones y la dificultad para predecir cuándo podrá finalmente completarse esta obra que ya lleva más de un siglo en construcción.
Mientras tanto, la Sagrada Familia continúa siendo el monumento de pago más visitado de España, atrayendo a millones de turistas anuales que maravillan ante esta obra inacabada que combina genialidad arquitectónica, fe religiosa y complejas realidades urbanísticas del siglo XXI.