Bad Bunny en el Super Bowl: ¿Performance político o espectáculo comercial?
Una profesora de artes solía reflexionar que el mundo moderno considera arte cuando alguien sube al escenario con una guitarra, sin saber tocarla, monta un espectáculo de luces, colores y movimientos, y finalmente destruye el instrumento contra las tablas. Esta reflexión cobra vigencia hoy al analizar la propuesta del equipo de Bad Bunny en el Super Bowl.
Un mensaje más allá del español ininteligible
No creo que Bad Bunny haya armado solo ese montaje aparatoso que causó impacto en el corazón de los símbolos estadounidenses. La propuesta lanza un mensaje claro, no por el español del protagonista –cuyo dialecto gutural resulta incomprensible incluso para centroamericanos– sino por los elementos visuales y sonoros que aluden a las invasiones físicas y culturales de Estados Unidos en territorios latinoamericanos.
La inclusión de Hawái, aunque no sea latinoamericano, añade capas al discurso, igual que la propia identidad del artista. La nómina incluyó estratégicamente a dos cantantes consagrados –Lady Gaga y Ricky Martin– como apoyo para un espectáculo cuyo protagonista no es precisamente un vocalista tradicional.
La paradoja del éxito comercial
La inclusión de artistas del canto dio altura y seriedad al montaje, aunque la propuesta no giraba alrededor de la música sino del mensaje político y visual. Los aplausos son merecidos por esa osadía necesaria en momentos que urgen reivindicaciones para los pueblos latinoamericanos.
Sin embargo, al revisar los factores que impulsan el éxito de "artistas" como Bad Bunny, todo gira alrededor de la invasión comercial del espectáculo, gestionada y motivada especialmente por Estados Unidos. Existe la paradoja de que este "conejito" pueda estarse disparando en el pie al criticar desde dentro el mismo sistema que lo promueve.
¿En qué categoría artística encaja?
Volviendo a la profesora de artes, su reflexión sobre la guitarra destruida encuentra eco en este debate. ¿En qué disciplina artística encaja el performance de Bad Bunny? Tal vez como "instalación", "performance" o danza moderna... pero difícilmente como música tradicional.
Sobre Bad Bunny como cantante no hay discusión posible desde el purismo musical, pues no demuestra señales técnicas vocales convencionales. Puede tener talento musical oculto, pero su propuesta se centra en otros lenguajes. Su show en el Super Bowl fue tremendamente osado y necesario, aunque plantea preguntas incómodas sobre los límites entre arte, espectáculo y comercio cultural.



