La escultura de Totó La Momposina en el Parque Espíritu del Manglar, en Cartagena, dejó de ser este martes una simple obra de arte urbano para convertirse en un altar de despedida. Velas, flores, tambores y cantos rodearon la figura de la artista durante el homenaje organizado por la Alcaldía de Cartagena y el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), tras conocerse la muerte de la cantautora que llevó la música tradicional del Caribe colombiano a los escenarios más importantes del mundo.
Un tributo lleno de música y memoria
El tributo reunió a ciudadanos, músicos y gestores culturales desde las 5:30 de la tarde en uno de los espacios más simbólicos de la ciudad. Allí, frente al monumento que inmortaliza a la artista, el escultor cartagenero Óscar Noriega recordó cómo fue el proceso de creación de la obra y el significado que hoy adquiere para el Caribe.
“Uno hace una escultura pensando en preservar la memoria de alguien importante, pero jamás imagina verla convertida en un lugar de duelo colectivo. Hoy entendí que Totó ya pertenece a la historia emocional de este país”, dijo Noriega en conversación con EL TIEMPO.
El reto de capturar la esencia de Totó
La obra, instalada en el Parque Espíritu del Manglar, buscó capturar la esencia de Sonia Bazanta Vides, conocida mundialmente como Totó La Momposina. Según explicó el escultor, el mayor reto fue representar en una figura estática la fuerza escénica y espiritual de una mujer que hizo del movimiento y la tradición su sello artístico.
“La idea nunca fue hacer una estatua rígida. Totó era tambor, río, danza y memoria viva. Quise que la pieza transmitiera esa energía”, señaló.
Durante el homenaje, decenas de asistentes se acercaron a la escultura para encender velas y cantar algunas de las canciones más emblemáticas de la artista. Los tambores resonaron alrededor del monumento mientras músicos locales interpretaban bullerengues, chalupas y cumbias en honor a la mujer que dedicó más de seis décadas a preservar los sonidos ancestrales del Caribe.
Palabras de las autoridades
La Alcaldía de Cartagena calificó el encuentro como un acto de memoria colectiva. El alcalde Dumek Turbay aseguró que Totó “no solo cantó la historia del Caribe, sino que la dignificó con orgullo ante el mundo”.
Por su parte, Shirley Tuñón, directora del IPCC, destacó que el legado de la artista seguirá siendo un patrimonio vivo para las nuevas generaciones. “Totó nos enseñó el valor de nuestras raíces y de la tradición oral que define nuestra identidad cultural”, expresó.
El legado de una embajadora cultural
La figura de Totó La Momposina trascendió la música. Nacida en una familia de artistas y portadora de las tradiciones afroindígenas del río Magdalena, logró convertir ritmos como el bullerengue, el mapalé y la cumbia en expresiones reconocidas internacionalmente. Su voz llevó el folclor colombiano a escenarios de Europa, América y Asia, consolidándose como una de las mayores embajadoras culturales del país.
En Cartagena, su imagen quedó ligada para siempre al Parque Espíritu del Manglar, un lugar que hoy adquiere un nuevo significado tras su muerte. Para Noriega, la apropiación ciudadana del monumento demuestra el impacto que la artista tuvo en la memoria colectiva del Caribe.
“Cuando la gente abraza una escultura o le deja flores, entiende uno que la obra dejó de pertenecerle al artista y pasó a ser de la ciudad”, afirmó.
Una velatón que unió a la comunidad
La velatón se extendió hasta entrada la noche entre cantos, aplausos y mensajes de agradecimiento. Frente a la escultura, muchos asistentes permanecieron en silencio observando la figura de Totó, mientras las luces de las velas iluminaban el parque.
En Cartagena, el adiós a la reina del bullerengue no ocurrió en un teatro ni en un escenario tradicional. Ocurrió frente a una escultura que hoy, más que nunca, representa la permanencia de una voz que seguirá resonando en el Caribe colombiano.



