Centenario de Tite Curet Alonso: El poeta de la salsa que inmortalizó la lucha social
Centenario de Tite Curet Alonso: Poeta de la salsa y la lucha

Un siglo del nacimiento del brujo mayor de la salsa

Este jueves, mientras su nieta Astrid Rosero visitaba su tumba en el cementerio Santa María de Pazzis de San Juan, Puerto Rico celebraba el centenario del natalicio de Catalino 'Tite' Curet Alonso. Aunque los registros digitales erróneamente marcan su muerte en 2003, la verdad es que Tite sigue más vivo que nunca en las casi dos mil canciones que compuso y que hicieron historia con intérpretes como Héctor Lavoe, Rubén Blades, Ismael Rivera, Cheo Feliciano, Willie Colón y Ray Barretto.

Los orígenes del poeta afrocaribeño

Nacido un viernes en el barrio Hoyo Inglés de Guayama, conocida como "La Ciudad Bruja", Catalino heredó la musicalidad de su padre, músico y profesor de español, y la sensibilidad de su madre costurera. Su traslado al Barrio Obrero de Santurce durante la infancia lo sumergió en el bonche cangrejero, esas fiestas callejeras que celebraban la libertad tras la esclavitud y donde nacieron ritmos fundamentales como la bomba y la plena.

El joven Catalino, que pronto se rebautizaría como "Tite", desarrolló un estilo único que entretejía palabras gramaticalmente precisas con melodías afrocaribeñas. Su formación como periodista marcaría para siempre su enfoque compositivo: "mis canciones son como noticias, casi no tienen adjetivos", confesaría años después al periodista Luciano Londoño.

De rechazo a consagración internacional

El camino al reconocimiento comenzó con un portazo. En 1968, cuando el compositor mexicano Armando Manzanero rechazó su bolero "El gran tirano", Tite transformó la canción y se la ofreció a La Lupe. El resultado fue "La Tirana", un éxito global que cambió su vida y lo llevó directamente al combo de La Fania como uno de sus poetas más sabrosos y conscientes.

Desde entonces, Tite Curet Alonso desarrolló un estilo único: salsa con conciencia. Música para sudar y pensar simultáneamente. En "Plantación adentro", grabada por Rubén Blades con Willie Colón, denunció el genocidio continuo contra los pueblos originarios: "Camilo Manrique falleció/por golpes que daba el mayoral/y fue sepultado sin llorar/una cruz de palo y nada más".

La voz de los invisibles

Su obra se convirtió en crónica social de América Latina. A través de Cheo Feliciano resucitó la memoria de Anacaona, la cacica taína traicionada y ejecutada por los españoles en 1504. Con Ismael Rivera creó "Las caras lindas de mi gente negra", himno antirracista que celebra la belleza afrodescendiente: "Por eso vivo orgulloso de su colorido/somos betún amable de clara poesía".

En su programa radial "Tropicalísimo" para la Universidad de Puerto Rico, Tite cuestionaba los cánones de belleza eurocéntricos: "Si llegan a mandar una prieta de Loíza a Miss Universo, yo creo que por mucho superan la belleza".

Crónica urbana y redención personal

La migración del campo a la ciudad inspiró algunas de sus reflexiones más agudas sobre la América Latina contemporánea. En "Juanito Alimaña" pintó la selva de cemento donde "la calle es una selva de cemento/y de fieras salvajes como no/ya no hay quien salga loco de contento/donde quiera te espera lo peor".

Su humanismo brilló especialmente en el apoyo a Cheo Feliciano durante su lucha contra la adicción. En lugar de sermones, Tite le regaló "Mi triste problema", bolero escrito en treinta minutos durante un trayecto en guagua: "Andar con la pena/de que nadie sepa/cuál es mi dolor/sentir mi problema y vivir la vida/con cara de amor".

Marxismo bailante y periodismo musical

En "A pico y pala", interpretada por Tony Croatto, transformó la lucha proletaria en baile: "El hombre se hace más hombre/sabiendo que laboró/le cuadra apellido y nombre/cuando lo suyo ganó". Su formación periodística permeó toda su obra, creando canciones que respondían a las preguntas básicas del oficio: qué, quién, cuándo, dónde.

Esta técnica alcanzó su cumbre en "Periódico de ayer", donde Héctor Lavoe convirtió el amor perdido en noticia caduca. Rubén Blades, otro gigante de la salsa, reconoció en Tite a un intelectual que había comprendido todos los guisados y desaguisados de Nuestra América.

Legado que merece Nobel

Como señaló el PhD Wilkins Román Samot, si Bob Dylan mereció el Nobel de Literatura, Tite Curet Alonso tiene méritos de sobra para el reconocimiento. Su centenario encuentra su obra más vigente que nunca, con letras que siguen resonando en las luchas actuales por justicia racial, dignidad laboral y memoria histórica.

Hoy, mientras Puerto Rico y toda América Latina celebran sus primeros cien años, la poesía de Tite sigue poniendo a parrandear las neuronas y las caderas, demostrando que la verdadera inmortalidad no está en los registros civiles, sino en los versos que siguen latiendo en cada esquina donde se baila salsa con conciencia.