Una mariposa laberinto reposa en una de las cajas de madera del Jardín Botánico Eloy Valenzuela. Es el ejemplar más antiguo de la colección entomológica de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb. Sus alas conservan los tonos blancos, ocres, cafés y negros que forman un diseño especial. Guarda a la perfección cada detalle de su cuerpo y parte de la historia biológica de Santander.
En Colombia hay 150 colecciones entomológicas registradas, tres están en Santander. Una de ellas es la que funciona en el Jardín Botánico Eloy Valenzuela y resguarda 3.000 ejemplares recolectados en 11 municipios del departamento.
Una biblioteca con alas y antenas
Aunque la colección de la Cdmb resguarda diferentes tipos de insectos, las mariposas y los escarabajos son los protagonistas. La bióloga Lady Noriega, miembro del equipo de la Cdmb y encargada de acompañar algunos recorridos pedagógicos, explica que hay alrededor de 277 especies de mariposas diurnas. Conservarlas y estudiarlas permite entender los procesos naturales y aportar datos para proteger la biodiversidad.
“Estos son muy importantes debido a que guardan una información biológica y científica, la cual puede ser utilizada en los diversos estudios que se hacen en las metodologías biológicas, para describir nuevas especies, para obtener información acerca de la ecología”, detalla Fabián Sierra, biólogo entomólogo de la Cdmb.
La colecta se realiza con el objetivo de desarrollar proyectos de monitoreo, y vale decir que debe ser siempre por parte de un equipo de expertos. Cada proceso requiere permisos y un objetivo científico claro. Muchos insectos cumplen funciones como polinizadores o reguladores del suelo, por lo que interrumpir su ciclo sin justificación afecta el equilibrio del ecosistema.
“La colecta de estos individuos se realizan en marco de proyectos que permiten observar la biodiversidad que tenemos en nuestro departamento. Además, estos insectos se colectan por medio de redes de mano, así como trampas que ayudan a que esta colecta sea mucho más fácil de una manera pasiva”, explica Sierra.
Las cajas de la colección donde permanecen los ejemplares son de madera y están cubiertas con vidrio. El cierre evita la entrada de aire, polvo u otros insectos que puedan deteriorar los ejemplares. Además, permanecen en un cuarto a bajas temperaturas. Al abrirlas, un olor particular inunda los sentidos, pues son sustancias que ayudan a conservar los cuerpos. El objetivo es evitar humedad, hongos y ataques de otros insectos.
“Uno de los principales retos de mantener esta colección es la temperatura a la cual debe estar esta colección, debe ser baja para que los especímenes se conserven. Entre otras cosas deben estar en la caja, lo que evita que entre aire o algún otro insecto, polen o algo que nos dañe estos especímenes. Sus alas son muy frágiles, en el caso de las mariposas y los escarabajos, si no están aisladas suelen a perder partes como sus paticas o sus alitas”, señala Lady Noriega.
Y que algún insecto pierda una parte de su cuerpo no es una opción. Por ello, el curador revisa cada ejemplar. “Verifica, por ejemplo, que estén todas las patitas, que si va fallando una patita, entonces se pega con algo especial, lo mismo las mariposas. Es importante mantenerlos en un perfecto estado”, agrega.
Cada individuo es único. Si se pierde, también se pierde su información. La meta es que estas colecciones permanezcan durante décadas, incluso siglos.
¿Cómo acceder a la colección?
El Jardín Botánico Eloy Valenzuela está ubicado en Floridablanca, a escasos 20 minutos del centro de Bucaramanga. A través de las visitas guiadas es posible conocer este patrimonio biológico y científico que resguarda parte de la historia natural de Santander.
Las visitas pedagógicas están dirigidas a instituciones, docentes o grupos interesados. Se agendan, principalmente, los martes y jueves. Los interesados deben informar el nombre del colegio o grupo, el número de estudiantes y la fecha prevista, con el fin de coordinar el acompañamiento de los profesionales del jardín.
Durante el recorrido, los visitantes conocen parte de las siete colecciones de plantas vivas distribuidas en las 7,5 hectáreas del jardín y acceden a una muestra seleccionada de la colección entomológica. Allí observan escarabajos, mariposas diurnas y nocturnas, y otros insectos que han sido dispuestos con fines educativos.
No todos los ejemplares están disponibles para exhibición. Una parte de la colección cumple funciones científicas. En ese espacio trabajan biólogos y profesionales que revisan caracteres taxonómicos específicos y consultan información asociada a cada individuo. En las visitas guiadas, los profesionales también aprovechan para resolver inquietudes frecuentes. Las polillas, por ejemplo, sirven para derribar mitos y temores. “Muchas polillas son considerados de mal augurio, sin embargo, científicamente esto no es correcto. Ellas a veces ayudan a la polinización de ciertas especies de plantas que solo florecen en la noche”, agrega el biólogo.



