La Corte Suprema de EE.UU. cierra el debate sobre derechos de autor para obras de IA
La Corte Suprema de Estados Unidos se negó a revisar el fallo de la Oficina de Derechos de Autor que establece que las obras generadas por inteligencia artificial no pueden recibir protección de derechos de autor. Esta decisión marca un precedente crucial en la intersección entre tecnología y propiedad intelectual, confirmando que solo las creaciones humanas son elegibles para esta protección legal.
El largo camino legal de Stephen Thaler
El demandante, Stephen Thaler, fundador de Imagination Engines Incorporated, ha buscado durante años que se reconozcan derechos de autor para una obra visual titulada "A recent entrance to paradise", creada por el sistema de inteligencia artificial DABUS que él mismo desarrolló. Thaler presentó solicitudes de registro en 2018, 2019, 2020 y 2022, pero todas fueron rechazadas por la Oficina de Derechos de Autor.
"No podemos registrar esta obra porque carece de la autoría humana necesaria para respaldar un reclamo de derechos de autor", fue la respuesta consistente de la oficina gubernamental. Thaler apeló estas decisiones, pero tanto una corte distrital como una corte federal confirmaron los fallos iniciales en 2023 y 2025 respectivamente.
Fundamentos legales y argumentos clave
La administración del expresidente Donald Trump instó a la Corte Suprema a no tomar el caso, argumentando que "aunque la Ley de Derechos de Autor no define el término 'autor', múltiples disposiciones de la ley dejan claro que el término se refiere a un ser humano y no a una máquina". Este principio ha sido reafirmado consistentemente por las autoridades estadounidenses.
En 2025, la Oficina de Derechos de Autor publicó una nueva guía que especificó: "No importa cuántas veces se revise y vuelva a enviar un mensaje, el resultado final refleja la aceptación por parte del usuario de la interpretación del sistema de IA, en lugar de la autoría de la expresión que contiene". Esta posición establece una distinción clara entre la programación de sistemas de IA y la creación artística propiamente dicha.
Diferencias con otros casos de IA en el arte
El caso de Thaler se distingue de otros reclamos sobre obras creadas con herramientas como Midjourney. Mientras que muchos artistas buscan derechos de autor para imágenes que han generado usando IA como herramienta, Thaler argumentaba que la IA misma debería ser considerada como el autor, ya que él creó el sistema que generó la obra.
El equipo legal de Thaler había advertido que esta posición podría "obstaculizar irreversiblemente el uso de IA en las industrias creativas", pero las cortes han mantenido que los principios existentes de derechos de autor no requieren actualización para abordar esta nueva tecnología.
Implicaciones para el futuro creativo
Esta decisión tiene importantes implicaciones para:
- Artistas que utilizan IA: Sus obras generadas con inteligencia artificial no recibirán protección de derechos de autor
- Desarrolladores de tecnología: La creación de sistemas de IA no otorga derechos sobre las obras que estos sistemas generan
- Industrias creativas: Se mantiene el principio de que solo la autoría humana merece protección legal
- Políticas públicas: Se establece un precedente claro mientras evoluciona la regulación tecnológica
La negativa de la Corte Suprema a revisar este caso consolida la posición legal estadounidense sobre este tema emergente, dejando claro que, al menos por ahora, las máquinas no pueden ser consideradas autores en el sentido legal del término.



