Alberto Linero revela que crisis de salud y soledad lo alejaron del sacerdocio
Crisis de salud y soledad alejaron a Linero del sacerdocio

La verdad detrás de la salida de Alberto Linero del sacerdocio

Alberto Linero, una de las figuras más reconocidas en el ámbito espiritual y mediático de Colombia, ha compartido detalles íntimos sobre el proceso que lo llevó a abandonar los hábitos religiosos después de 25 años de servicio. En una entrevista reveladora, el conferencista desmintió que su decisión inicial estuviera motivada por el deseo de contraer matrimonio, señalando en cambio un colapso en su salud y un sentimiento de aislamiento profundo como los verdaderos detonantes.

El mito del matrimonio versus la realidad del desgaste

Durante años, la opinión pública colombiana asoció la salida de Linero de la Iglesia católica exclusivamente con su relación sentimental con María Alcira Matallana, experta en marketing y comunicación. Aunque el exreligioso ha construido un hogar sólido junto a ella, enfatizó en el podcast Los hombres sí lloran, conducido por el actor Juan Pablo Raba, que el detonante fue un "rompimiento" interno mucho más complejo.

Linero explicó que, a pesar de disfrutar de un éxito mediático sin precedentes en canales como Caracol Televisión y Blu Radio, su estructura de vida comenzó a desmoronarse gradualmente. "Yo hablo de romperse cuando uno se da cuenta de que el orden existencial que uno tiene ya no existe", afirmó durante la conversación, subrayando que incluso siendo un "sacerdote feliz", sintió que su ciclo en la institución había llegado a su fin natural.

El punto de inflexión: una crisis de salud devastadora

El momento crucial ocurrió en una unidad de cuidados intermedios, donde Linero enfrentó las consecuencias de un ritmo de vida frenético. Los constantes viajes y el estrés acumulado derivaron en una crisis de salud severa, con un diagnóstico de pico de azúcar que lo puso al borde de un coma diabético.

Fue en ese cuarto de hospital donde el exsacerdote experimentó lo que describe como la vivencia de soledad más profunda de su vida. "Tenía cuatro millones de seguidores y ahí no había nadie. Sentí que no le importaba a nadie", confesó con crudeza. Esta desconexión entre su popularidad pública y su realidad privada se convirtió en el catalizador que lo llevó a cuestionar seriamente su permanencia en el clero.

Reconstrucción de una nueva identidad

Tras formalizar su salida de la Iglesia, el samario ha logrado reconstruir su identidad desde una perspectiva completamente nueva. Actualmente se desempeña como:

  • Escritor de reconocida trayectoria
  • Panelista en diversos medios de comunicación
  • Conferencista con amplia convocatoria

Su relación con María Alcira Matallana se presenta hoy como una consecuencia natural de esa búsqueda de plenitud personal, y no como la causa principal de su distanciamiento eclesiástico. Linero sostiene que la honestidad consigo mismo fue lo que le permitió dar el salto hacia una nueva etapa, dejando atrás las presiones de la vida pública sacerdotal para priorizar su bienestar emocional y físico.

El proceso, según sus propias palabras, comenzó a fragmentarse durante aquella hospitalización solitaria, culminando en la decisión consciente de no volver a ejercer el sacerdocio. Hoy, desde su nueva posición laica, mantiene una relación cercana con su audiencia, pero con la libertad y coherencia que considera fundamentales para su desarrollo personal.